A la espera del próximo fin de semana XL que comenzará este jueves, con una proyección de ocupación que llega al 60% en Mendoza, desde el sector turístico plantean el resurgimiento de una nueva modalidad pre pandemia, impulsada actualmente por la crisis económica: el adiós a las “reservas anticipadas” para darle paso a los “turistas espontáneos”.
“Es un fenómeno que se viene dando más que nada con el tema de la crisis. Lo observamos desde el verano. Mucha gente no hace reservas, esperan hasta viajar, y al llegar, directamente reservan“, aseguraron a El Sol, desde el Ente Mendoza Turismo (Emetur).
“Hoy ya no hablamos de reserva porque dejó de ser un índice certero, hablamos de proyecciones. Para construir el dato vemos en los motores de búsqueda cómo está Mendoza. Esta información termina coincidiendo mucho más que el dato de ocupación hotelera“, continuaron.

Con una inflación interanual que en mayo alcanzó el 276,4%, referentes del área turística reconocen que la cantidad de viajeros disminuyó en los últimos meses, y afirmaron que el cliente de hoy es mucho más “prudente”.
“Hay un cambio importante en relación al año pasado. Hoy los turistas no están desesperados por reservar con anticipación. Saben que hay más ofertas y buscan precios. Son más prudentes“, dijo Diego Stortini, integrante de la Cámara de Turismo de Tunuyán.
Y agregó: “Actualmente la demanda es genuina. En 2023 con el PreViaje se pagaba por adelantado y no se peleaban los precios. No había elasticidad“.
El mercado manda
Afectados por la caída en la demanda, prestadores turísticos se vieron obligados a bajar los precios para poder captar así un mayor número de visitantes. Tras fuertes subas en los últimos meses del año pasado, representantas del sector aseguran que los valores han bajado considerablemente.
“Hay una dramática baja en los precios. Están un 30% menos que el año anterior“, garantizó Stortini.
Ejemplificando, el también vicepresidente de la Federación Económica Mendoza (FEM), contó que meses atrás un conocido restaurante de Valle de Uco cobraba 200 dólares su menú, mientras que hoy lo están cobrando a 90.
Lo mismo sucede en San Rafael. Coincidiendo con Stortini, desde la Cámara de Turismo del departamento sureño reseñaron que una cabaña, que en noviembre de 2023 rondaba los $140.000, en enero pasó a costar $80.000.
“El mercado manda. Si el alojamiento no tiene ocupación para solventar sus gastos, los precios bajan“, comentó Fabio Sat, presidente de la entidad.
“Modesta” recuperación
Si bien los datos de los últimos meses exhiben una cuota de optimismo dentro del sector, los niveles están lejos de los de ser los anhelados si se los compara con años anteriores.
“Nuestro reflejo debe ser el 2019, el mejor año turístico sin anabólicos como el PreViaje. De a poco, la matriz del turismo se va acomodando y creemos que desde julio habrá una modesta recuperación. Todo dependerá de cómo progrese la situación económica del país“, anticipó Stortini.

En tanto, en el corto plazo las expectativas están puestas en las vacaciones de invierno, mientras crecen las consultas y empiezan a hacerse efectivas las primeras reservas.
“Las reservas para las vacaciones de invierno vienen bien. Por ahora están arriba del 50%. Hay una muestra de recuperación, pero todo mejorará conforme vaya mejorando la situación de la gente. Las vacaciones de invierno serán un termómetro para las proyecciones del verano“, concluyó Sat.
