Apenas arranque la semana hábil, el martes 25, entre las 9 y las 10 de la mañana, están llamados a declarar en la Fiscalía de Delitos Económicos de la justicia provincial los cuatro directivos y ex figuras fuertes del gigante vitivinícola nacional, Fecovita. Se trata de Eduardo Ramón Sancho, Rubén Ariel Panella, Jorge David Irañeta y Juan Ángel Rodríguez. Tienen que dar respuesta a una dura acusación de fraude y estafa que pesa sobre ellos y que se menea en los tribunales y en el mundo político de la provincia, denunciados por el empresario español Juan José Retamero, un conocido trader internacional, dueño de la empresa Iberte, quien a comienzos del 2021, tras la salida de la pandemia, se acercó a Fecovita con la propuesta de comprarles vino que su empresa exportaría al mercado europeo y en especial a los países del Este de Europa.

Luego de pactar precio y la cantidad de producto a ser entregado, Retamero pagó cerca de 32 millones de dólares por el vino de Fecovita que asegura nunca recibió. Fue entonces que se dio inicio, a mediados del 2022, a una de las causas judiciales más impactantes que haya tenido en vilo a la larga y tradicional historia de la vitivinicultura mendocina hasta hoy, quizás comparable con la caída de Giol y de Greco, en aquellos turbulentos años ‘80.

A alguno de los acusados por Retamero se los vio participar del reciente Desayuno de la Coviar, ese evento de alto interés económico y político por naturaleza, sin dudas, que tiene la Fiesta Nacional de la Vendimia desde varios años a esta parte. En ese mismo acto, en los jardines internos del Hyatt y en medio de los discursos habituales, se hacía circular entre los medios periodísticos el decreto de la fiscalía de Delitos Económicos con el llamado a comparecer de los directivos acusados ante el fiscal jefe Alejandro Iturbide. En el mismo escrito se dio a conocer que se había dispuesto mantener la libertad de los imputados y una investigación sobre sus patrimonios.

El caso, como está dicho, es muy conocido en el ambiente vitivinícola y ha disparado preocupaciones y alertas en todas las direcciones mucho más desde que en una de las instancias del enfrentamiento, la empresa española denunciante llegó a pedir incluso la quiebra de Fecovita –el que fue rechazado– acusando a la compañía, además, de haber llegado a fraguar balances engañando a sus productores asociados representados en el directorio por 29 cooperativas.

Pese al ruido que la causa ha venido provocando, el gobierno de Alfredo Cornejo ha mantenido un prudente y llamativo silencio y distancia del aparatoso asunto, pese a conocerse, desde las dos partes en pugna y en particular por el lado de Fecovita, que se pidió su intervención buscando sacar algún tipo de provecho político o bien una intervención del Estado en la compañía insignia de la provincia y de la vitivinicultura nacional.

El fondo de la cuestión que intenta dirimir la justicia, apunta a dilucidar y echar luz sobre la denuncia de Retamero a los directivos de la cooperativa. El empresario español, dueño en la Argentina de una serie de negocios directamente vinculados con la explotación de variados recursos y de la exportación de los mismos, como el oro en San Juan con Gualcamayo y de mariscos y pescados con la reciente adquisición de la pesquera Cabo Vírgenes SA en Chubut, acordó con Fecovita la provisión de vinos que su empresa Iberte colocaría en la Europa del Este.

En su relato, o al menos en lo que ha dicho en la justicia, Retamero aduce que cayó en un engaño cuando los directivos de Fecovita le habrían propuesto asociarse al negocio para hacer juntos la operación de exportación e incrementar los beneficios para ambas partes. Fue así cuando apareció en escena la figura de otra empresa, Evisa, conformada a sugerencia de Fecovita.

Retamero debía hacer un aporte de 32 millones de dólares para que Evisa adquiriera el vino y Fecovita, que se quedaría con el control de la nueva figura por contar con el 51 por ciento accionario, se obligaba a integrarla con otros bienes como la bodega sanjuanina Resero, hecho que nunca se habría concretado.

Retamero afirma que cuando transfirió los millones de dólares, Evisa los giró a las cuentas de Fecovita y el vino nunca se entregó. Acto seguido –según el relato de la denuncia–, los directivos apuntados y denunciados por fraude y estafa, decidieron retirar a Fecovita de Evisa y dar por terminada la relación.

Puertas adentro de Fecovita, y según las actas de las asambleas de la cooperativa, se habría explicado que el operativo no era otra cosa que un financiamiento a tasa cero que el directorio había conseguido para solventar los gastos de la cosecha de los productores adheridos. “Luego sabríamos que los directivos de Fecovita nunca quisieron asociarse a Evisa, sino hacerse del dinero y financiarse a tasa cero”, dice un colaborador de Retamero que no duda en sostener que el español cayó ingenuamente en las garras de un grupo de vivillos con intenciones de estafarlo. También se agrega que los denunciados “nunca quisieron mantener una relación de socio con Iberte en Evisa, sino que buscaron hacerse del dinero de Iberte a tasa cero en un momento en el que convenía apostar a posiciones financieras y no a tener producto como se reconoce en las actas. Iberte desconocía todo esto; hasta último momento se pensó que estaba participando de un negocio real y no ficticio en el que solo querían sacarle el dinero”, dicen desde Iberte, la empresa del español Retamero.

Los denunciados deberán defenderse de las acusaciones en general como de la estafa en general y de una imputación que asegura que utilizaron los dineros de Iberte para la producción de vino y mosto, haciéndose de una masa de productos que ya habían sido pagados por Evisa y que Fecovita volvía a vender sin entregarle el producto al trader.

En resumen, la denuncia sostiene que Sancho, Panella, Irañeta y Rodríguez “se llevaron todo el capital que Iberte había aportado en Evisa; no incorporaron la bodega Resero a nombre de Evisa; no entregaron la mercadería pagada, ni siquiera el mínimo de 2,5 millones de litros de vino por mes; que se retiraron de Evisa dejando la sociedad descapitalizada y sin producto; que alteraron los balances y los estados contables mejorándolos artificiosamente; que obligaron a Iberte a gestionar y a quedarse con una sociedad sin capital y llena de impagos; que se financiaron a tasa cero y que se negaron a reconocer la existencia de la obligación irrevocable de comprar las acciones de Iberte en Evisa que era la garantía que tenía Iberte sobre el aporte de capital de 31.762.402 millones de dólares que había efectuado Evisa”.

Un año atrás, en un duro comunicado de defensa, Fecovita negó todas las acusaciones de Retamero sobre la compañía y sobre los integrantes del directorio. Fue en aquel momento cuando pidió la intervención de Cornejo y del todo el gabinete en el tema: “Lo invitamos junto a los ministros y a los intendentes a reunirnos para profundizar el tema y despejar cualquier tipo de duda que tengan”. Hasta el día de hoy, los acusados se chan convertido en acusadores de Retamero como su principal defensa y ponen en duda la supuesta buena fe del español para hacer negocios en la Argentina: “Juan José Retamero es conocido en la vitivinicultura argentina por tener conflicto con cada una de la empresa con las que intentó hacer un negocio: Fraccionadora San Juan, Bodegas y Viñedos Galán, Jugos Australes y Fecovita. A todas les pidieron la quiebra y la detención de sus representantes. ¿Es un modus operandi o es un ingenuo y todos lo quieren estafar? No es muy difícil saber cuál es la respuesta”, dijeron desde la empresa mendocina y agregaron: “A usted, señor Retamero: esperamos resolver nuestros asuntos en la justicia, que nos pague lo que nos debe y que siga sus negociados lejos de Mendoza”.

Desde este martes, en la Unidad Fiscal de Delitos Económicos, los apuntados, conocidos empresarios, ex funcionarios y dirigentes de la provincia, podrán comenzar a probar su inocencia y la de la empresa insignia de la vitivinicultura mendocina y nacional. Unos de 1000 trabajadores en forma directa y 11 mil indirectos, más las cooperativas asociadas y todo lo que el gigante mueve alrededor, estarán esperando ansiosos un resultado esclarecedor de todo un escándalo. Y evitar un nuevo Giol, o un nuevo Greco.