Javier Milei, el ganador de las PASO presidenciales, anunció que privatizaría al Conicet en caso de llegar al sillón de Rivadavia y encendió la polémica. Sectores políticos y científicos cuestionaron al economista liberal, que lejos de retractarse, endureció su postura.

Yo creo que revela cierta ignorancia sobre la economía actual, paradójicamente por parte de un economista“, le respondió Lino Barañao, el exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva durante las gestiones de Cristina Kirchner y Mauricio Macri, que tildó a Milei de “ignorante”.

En diálogo con LVdiez, Barañao analizó que en la Argentina hay una “importante” cantidad de empresas tecnológicas relacionadas con el desarrollo del conocimiento que se han convertido o se convertirán en unicornios gracias al aporte del Estado.

Hoy, lo que determina la prosperidad y el desarrollo de los países es el conocimiento. Si no invertimos en esto, estamos perjudicando el futuro“, expresó el exfuncionario nacional.

Durante la entrevista en el programa “Opinión”, Baraño explicó cómo funcionan los aportes en los estudios de investigación científica. “En todos los países, el Estado aporta a las investigaciones básicas o fundamentales y luego es el sector privado el que aporta para la etapa siguiente, que es el convertir esas ideas en un prototipo o un producto comercial. Eso es innovación“, detalló.

Para el exministro, el presupuesto que se le destina al desarrollo de la ciencia y técnica no representa un gasto significativo para el Estado y que a raíz de la falta de inversión, los investigadores argentinos son de los que menos cobran en la región.

El presupuesto de Ciencia y Técnica, no solo del Conicet, está alrededor del 0,4% de PBI. No estamos hablando de cifras que incida definitivamente a lo que se presente como una disminución del gasto público. Los investigadores del Conicet, ganan en promedio, casi un sexto de lo que gana un investigador en los países vecinos”, remarcó.

Unas de las críticas que hizo Milei contra el Conicet fue que una gran parte de sus trabajadores son militantes políticos. Barañao no negó esa situación y reconoció que durante la gestión de Cristina Kirchner ingresó una importante cantidad de militantes, que de todas maneras representa una minoría dentro del establecimiento científico.

Hay esa falsa idea de que la ideología sustituye a la idoneidad. Hay militantes que han entrado al Ministerio de Ciencias o al Conicet y que tienen esta posición rampante de defender su ideología. Es un hecho lamentable, pero reversible. No hay que permitir que se tire todo el desarrollo y el trabajo silencioso de los científicos“, comentó el exfuncionario.

A su vez, confesó que un error que ha tenido el Conicet es no difundir más todos sus trabajos científicos y que los únicos que le llegan a la opinión pública son temas o estudios relacionados con cuestiones plenamente políticas.

Uno no puede pensar que su función como científico es simplemente aportar al pensamiento crítico, como piensan algunos investigadores. Más peligroso que la ideologización es que haya todavía gente que piensa que la única función del científico en un país como Argentina, es publicar solamente sus trabajos. Eso creo que es una falencia del Conicet, de no recalcar más su papel“, finalizó Barañao.