La incertidumbre sobre el futuro laboral atraviesa a más de la mitad de los adolescentes argentinos y Mendoza no escapa a esa realidad. Un informe nacional reveló que el 52% de los estudiantes de 15 años no logra identificar una ocupación concreta para su vida adulta, un dato que creció de manera marcada entre 2018 y 2022 y que preocupó a especialistas, docentes y profesionales de la orientación vocacional.
El estudio, realizado por Argentinos por la Educación, también evidenció un fuerte deterioro en la percepción que los jóvenes tienen sobre el trabajo y las oportunidades de crecimiento. Más del 60% cree que los empleos serán menos estables que antes, el 55% consideró que tendrá menos oportunidades laborales que generaciones anteriores y siete de cada diez piensan que deberán cambiar varias veces de trabajo durante su vida.
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En Mendoza, los profesionales vinculados al ámbito educativo aseguraron que estas señales ya se observaron en las escuelas secundarias y que el fenómeno está directamente relacionado con cambios culturales, tecnológicos y económicos que modificaron la manera en que los adolescentes construyen su identidad y proyectan el futuro.
Inmediatez y las redes sociales
Uno de los puntos que más preocupa en la provincia es la creciente influencia de las redes sociales sobre las aspiraciones laborales de los jóvenes. El informe de Argentinos por la Educación indicó que un 25% de los adolescentes muestra interés por trabajos ligados a creación de contenido, redes sociales e influencers, mientras que cerca del 30% considera esa posibilidad como una salida laboral concreta.
La directora de Acompañamiento Escolar de Mendoza, Carina Gannam, explicó que los adolescentes se desarrollan en un entorno atravesado por la gratificación inmediata y la hiperestimulación digital.
Según analizó, en la actualidad muchos jóvenes observan una contradicción entre el esfuerzo sostenido que requieren las profesiones tradicionales y los modelos de éxito rápido que aparecen constantemente en redes sociales.
“Los adolescentes buscan el camino más rápido y corto al éxito”, resumió la especialista en diálogo con El Sol al describir cómo impactan los influencers y las figuras digitales en las nuevas generaciones.
Gannam sostuvo además que el problema no debe interpretarse como apatía o falta de interés, sino como una dificultad creciente para proyectarse a largo plazo en un contexto de incertidumbre económica y social.
Cambio de los modelos de referencia
La coordinadora del departamento de orientación vocacional de la UNCuyo, Mónica Vicchi, advirtió que este fenómeno lleva más de una década desarrollándose y que los adultos dejaron de ocupar el rol de referencia que tenían años atrás.
Para la profesional, muchos adolescentes ya no idealizan trayectorias laborales tradicionales ni proyectan permanecer durante años en un mismo trabajo o empresa. En cambio, priorizan experiencias rápidas, flexibilidad, bienestar personal y mejores ingresos en el corto plazo.
Ese cambio cultural también apareció reflejado en el informe nacional: el 70% de los jóvenes considera fundamental tener un buen salario, mientras que el 50% prioriza el equilibrio entre vida laboral y personal.
Las nuevas aspiraciones
La licenciada en Psicopedagogía Caren Villegas detalló que actualmente muchos adolescentes sienten que las metas tradicionales son difíciles de alcanzar y por eso aparecen proyectos más vinculados a la inmediatez y al mundo digital.
La profesional, que trabaja en una institución con orientación tecnológica, señaló que las redes sociales modificaron no sólo la manera en que los jóvenes consumen contenido, sino también cómo imaginan el éxito y construyen su proyecto de vida.
Además, advirtió que detrás de muchas dudas vocacionales aparecen factores más profundos como ansiedad, miedo al fracaso, baja autoestima y temor a no encontrar estabilidad económica.
Estabilidad
Otro de los datos que sobresalen del informe es que el 80% de los adolescentes consideró importante continuar estudiando después de terminar la secundaria. Sin embargo, casi la mitad duda de que un título universitario garantice empleo estable.
La percepción también se replicó en Mendoza. Especialistas señalaron que muchos jóvenes observan a adultos profesionalizados atravesando situaciones de precarización laboral y eso genera una pérdida de confianza en los modelos tradicionales de progreso.
Al mismo tiempo, la inteligencia artificial y los cambios tecnológicos profundizan la incertidumbre: el 75% de los adolescentes cree que la tecnología reemplazará empleos actuales y solo el 30% siente estar preparado para esos cambios.
