En Buenos Aires, un matrimonio, integrado por una médica y un experto en sistemas, crearon Vivaz Orgánico: un club de vino orgánico que tiene 850 suscriptores y trabajan con 70 productores. Mientras que en Mendoza, tres hermanas elaboran alfajores veganos. Dos emprendimientos que proponen placeres saludables.
Hace dos años, con la pandemia por coronavirus, las personas incrementaron su interés por la cocina y por una alimentación a bases de frutas y verduras producidas sin dañar el medio ambiente. Por entonces, se volvieron tendencias los emprendimientos gastronómicos saludables y sustentables.
Patricia (médica), Marcela (docente) y Natalia Palermo (licenciada en Gestión Ambiental) son las fundadoras de Datil Gusto. “Este alfajor es el resultado de una búsqueda personal en cada una de nosotras, con el fin de mejorar nuestra propia calidad de vida. No solo en lo que decidimos comer, sino en lo que pensamos, hacemos y sentimos”, contaron las hermanas.
Hace unos años, las tres mujeres organizaban jornadas detox, que consistían en un día dedicado al bienestar con una rutina de meditación, yoga, caminata por la naturaleza, jugos verdes y alimentación consciente. Como eje central de esta jornada, Patricia -quien es médica-, dictaba un taller abordando la medicina desde la salud, no desde la enfermedad, intentando concientizar sobre la necesidad de recorrer un camino que “lleve a un clic interno para pasar de una vida ácida a una vida alcalina y lograr así el verdadero bienestar”, señaló la profesional de la salud.
“Nuestro alfajor, que sin querer, es vegano por estar libre de derivados de animal, y apto para celíacos por estar compuesto por harinas nobles sin procesos de refinado y sin gluten, termina siendo la síntesis de nuestra búsqueda, que en definitiva es disfrutar sin hacernos daño. Y con esto no solo hablamos de comer algo rico y saludable, sino de que nuestra filosofía de vida debe ser un verdadero disfrute para que nuestro cuerpo se alcalinice y no se enferme. De nada sirve alimentarse sano si los pensamientos y acciones no están en esa sintonía”, comentaron las Palermo.

En armonía con la naturaleza
¿Qué lleva a que tres hermanas profesionales se vuelquen a un emprendimiento familiar? Las mujeres indicaron que hicieron un camino de investigación y aprendizaje en lo que se refiere a la alimentación consciente y otras prácticas para el bienestar físico, mental y emocional. “Todo este conocimiento que logramos compartir y nutrir, lo hemos aplicado a la cotidianidad de nuestras vidas e incluso ha trascendido naturalmente a nuestras familias. Ahora podemos decir que nuestra inquietud pasa por dar la posibilidad a quienes están en este camino de tener al alcance un producto genuino en sus ingredientes, sin ser alterados por conservantes, aditivos, azúcares y saborizantes”, contó Natalia.
El eslogan de Datil Gusto es “cocina altruista”: “Profesamos este concepto porque nuestro producto no es sencillo ni tampoco se puede industrializar. El camino que hemos elegido con este alfajor es laborioso, complejo y muy cuidado. El trabajo que hay detrás requiere de mucha conciencia y responsabilidad de todos los que participamos en cada una de sus etapas, porque se trata de un producto que por sus características es muy elegido por personas con problemas de salud, ya sean celíacos, intolerantes a la lactosa o simplemente veganos y personas que tienen hábitos saludables”, indicó Marcela.
Además, afirmaron que este tipo de producto tienen una huella de carbono muy baja. “Con el solo hecho de que en sus ingredientes no hay soja ni derivados de animal, hay una industria muy nociva y poderosa que se queda afuera y no participa en nuestro proceso productivo”, enfatizaron las hermanas.
Ver esta publicación en Instagram
El club del vino orgánico
Por su lado, con el objetivo inicial de generar un cambio significativo en su día a día, una pareja de Buenos Aires desarrolló un proyecto que comenzó como algo personal, pero tuvo una importante repercusión entre los amantes del vino.
Vivaz Orgánico es el primer club de vinos naturales, nació hace dos años bajo la premisa de placer saludable, ofreciendo una experiencia para quienes quieran conocer distintas opciones de vinos orgánicos y agroecológicos al alcance de un clic.
“La idea del emprendimiento decantó en el vino porque era algo que nos atrae mucho y sobre lo cual encontrábamos que no había tanta variante dentro del marco alimentario natural. Además, pensamos que es una buena puerta de entrada a un cambio en la alimentación porque el vino conecta a la gente, conecta con uno y permite combinar placer con un producto que respete la tierra y la salud”, contó el matrimonio integrado por Jessica Buznick y Matías Hutin.

De este club participan 70 productores orgánicos del país. “De Mendoza trabajamos con Finca 2R, Masi Tupungato, Finca Iral, Andillian y un montón de otras fincas medianas y pequeñas. De San Juan aún no tenemos ninguna, pero nos encantaría poder sumarlas”, comentó Matías, quien explicó que existen muchas diferencias entre un vino orgánico y uno tradicional: “A nuestro entender, la más relevante es que los viñedos orgánicos en todo su proceso de elaboración no usan fertilizantes, pesticidas ni otra sustancia química que altere el devenir natural. Esto genera un proceso limpio y de respeto al medio ambiente que da como resultado vinos más puros e intensos”.
Vivaz Orgánico trabaja con suscripciones que funcionan como una membresía a cualquier club, “hay un abono por mes y, dependiendo del tipo de suscripción, recibís en tu casa la mejor selección y combinación de vinos orgánicos. La suscripción es 100% online y tenemos al momento dos modalidades: dos vinos a $2.990 y cuatro vinos a $5.190. Con el devenir de los meses se irán incorporando nuevas experiencias para los miembros. Actualmente, tenemos 850 y esperamos, en tres años, llegar a 10.000”, confiaron.
Los profesionales contaron que el proyecto lo tomaron como un camino nuevo y complementario a lo que cada uno hace, pensando en que evolucione y pueda funcionar en paralelo.
Además, establecieron un acuerdo con Reforestarg para plantar un árbol por cada socio nuevo a partir de septiembre. Se plantarán en El Bosque Andino Patagónico, que es uno de los principales ecosistemas forestales del país y uno de los bosques más australes del planeta.
Ver esta publicación en Instagram
