Hace apenas unas semanas nacieron cuatro cachorros de ovejero alemán que, en el futuro, se convertirán en los nuevos integrantes del Cuerpo de Canes de la Policía de Mendoza. Todavía no llegan al mes de vida, pero ya forman parte de un proceso que demanda paciencia, entrenamiento y un fuerte vínculo con los policías que estarán a cargo de ellos.
Aunque la noticia fue el nacimiento de la nueva camada, detrás de esos cachorros hay un trabajo que pocos conocen.

El Sol visitó la sede central del Cuerpo de Canes, ubicada en Luján de Cuyo, donde cada perro atraviesa una preparación de aproximadamente dos años antes de estar en condiciones de participar en operativos de búsqueda, rastreo o seguridad.
Un recorrido que empieza con la socialización
Los primeros meses de vida no están destinados al trabajo policial, sino a descubrir el mundo. Tras el destete y el esquema inicial de vacunación, los cachorros salen de las instalaciones para familiarizarse con sonidos, olores y movimientos que encontrarán durante su vida operativa.
“Recién a los dos años el perro está operativo al 100%. Ya pasó por toda la preparación, la habituación y el entrenamiento para salir a la calle”, explicó Ariel Strawichz, jefe del Cuerpo de Canes.
Colectivos, vehículos, personas caminando, distintos ambientes y superficies forman parte de esa etapa. El objetivo es que, cuando llegue el momento de trabajar, nada de eso represente una distracción.
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“El perro se tiene que habituar a diferentes sonidos, olores y movimientos, y todo se hace en forma paulatina”, señaló Strawichz.
Ni drogas ni castigos: cómo aprenden realmente
Durante la recorrida, El Sol pudo ver cómo entrenan a los perros: lejos de la imagen de un adiestramiento rígido o basado en castigos, los ejercicios se realizan mediante refuerzo positivo.
Circuitos de obediencia, obstáculos y distintos desafíos terminan siempre de la misma manera: con una pelota, un juguete o una felicitación. Para los perros, el entrenamiento es un juego.
Además, cada uno tiene un guía policial asignado, quien conoce su temperamento y sus hábitos, y trabaja diariamente junto a él para fortalecer un vínculo que resulta determinante en los operativos.
La verdad detrás del olfato canino
Uno de los mitos más extendidos sostiene que los perros detectan drogas porque consumen estupefacientes durante el entrenamiento. En el Cuerpo de Canes lo desmintieron por completo: los animales trabajan únicamente con su capacidad olfativa y, durante la formación, usan pseudoaromas, compuestos químicos creados en laboratorios para imitar o crear olores, en este caso reproducir olores similares a los de los estupefacientes.
El mismo principio se aplica en otras especialidades, como la búsqueda de restos humanos o de personas desaparecidas.
Hoy los perros cumplen funciones de detección de narcóticos y divisas, búsqueda y rescate, rastreo de personas, localización de restos humanos y tareas de seguridad en distintos operativos.
“Todos los perros que tenemos hoy hacen rastro y seguridad. Son perros duales, de doble propósito”, explicó Strawichz.
También tienen su jubilación
Los perros permanecen en actividad hasta aproximadamente los ocho o nueve años, cuando el desgaste físico empieza a hacerse notar.
Pero eso no significa que dejen el lugar: muchos siguen viviendo en el predio, donde mantienen una rutina adaptada a su edad, comparten patios de recreación, reciben controles veterinarios permanentes y continúan bajo el cuidado del personal policial.

Durante la recorrida, algunos de los ejemplares más veteranos descansaban mientras los más jóvenes entrenaban. Otros salían al patio en grupo, como una verdadera manada.
Su historia, desde el primer día
Los cuatro cachorros nacidos recientemente también comenzarán un proceso administrativo poco conocido. El Cuerpo de Canes tiene un criadero propio de ovejeros alemanes y cada nacimiento se informa al Club De Ovejeros Alemanes De Mendoza y a la entidad nacional correspondiente.
Una vez identificados, los ejemplares reciben su pedigrí, un documento donde queda registrada toda su genealogía, desde sus padres hasta generaciones anteriores, además de datos sanitarios y de identificación.
Mientras tanto, los cuatro cachorros pasan gran parte del día durmiendo, ajenos al trabajo que los espera. Dentro de dos años, cuando completen su formación, podrán convertirse en los nuevos protagonistas de una unidad que, desde hace 85 años, acompaña a la Policía de Mendoza en algunas de las tareas más complejas de la seguridad pública.
85 años de historia
El Cuerpo de Canes “Sargento Ramón González” nació en 1941, cuando un suboficial puso a disposición de la Policía su propio perro para colaborar en tareas de rastreo y seguridad.
Con el paso de las décadas la unidad creció, incorporó nuevas especialidades y participó en competencias nacionales e internacionales, cuyos trofeos todavía se conservan en la sede.
Actualmente la Policía de Mendoza cuenta con 55 perros distribuidos en distintas delegaciones de la provincia, entre ovejeros alemanes, pointer inglés y, recientemente, ejemplares de pastor belga malinois.
