El presidente de la Suprema Corte, Dalmiro Garay, fue el último de los ministros en exponer ante los legisladores provinciales por el proyecto de reforma, cuyo impulso defendió y contrastó con los argumentos presentados por los otros supremos, Omar Palermo y Mario Adaro. 

A diferencia de los jueces vinculados al peronismo, Garay sostuvo que “la especialidad no es sinónimo de seguridad jurídica, es algo que se construye. Cada sala no está confirmada por especialidades de la materia. En los hechos no existe la especialidad“, en alusión a que la iniciativa propone otra conformación administrativa del tribunal por secretarías en lugar de las actuales salas en las que se divide.

“En lo contencioso administrativo se ha producido un sistema de elección de salas. Lo que eso hace es que el que quiera litigar contra un ente estatal elija una sala. Esto ha producido que la sala 2 tenga el doble de recarga de trabajo. La solución es establecer un colegio de jueces, sumar al presidente y sortear las causas“, argumentó el ministro que, si llega a aprobarse el proyecto, podrá dictar sentencia -actualmente, no lo hace salvo que se llame a plenario-.

Garay defendió la modalidad del sorteo, ya que “si lo aceptamos para lo contencioso lo podemos aplicar a todo. No veo que el sistema de sorteos atente contra la celeridad“, respondiendo así al planteo de los otros jueces.

El supremo también hizo hincapié en que sólo el 0,25% de las causas resueltas entre 2016 y 2022 fueron a pleno/plenario. Para el presidente de la Corte, que llegó designado por el entonces gobernador Alfredo Cornejo, “claramente este sistema hoy ha fracasado“. 

En relación a las mayorías automáticas, el presidente del tribunal describió en cifras que “desde 2016 hasta acá, de 13 mil causas, se han llamado 34 expedientes a pleno, que en realidad son 13 temas”, y que la resolución de esos plenos, sólo dos fueron 4-3. A su vez, dijo que desde asumió la presidencia de la Corte, sólo una vez convocó a plenario. “No puede afirmarse que se gobierna con mayorías automáticas. No hay que temerle al pleno. Es un sistema razonable“.

En tanto, Teresa Day decidió no asistir al debate en la Legislatura y presentó un escrito en el que afirmó que no consideró prudente opinar al respecto.