El incremento de casos de sífilis y otras enfermedades e infecciones de transmisión sexual han puesto en alarma al país y la provincia no está exenta. Durante 2025 se incrementaron los casos en Argentina y la tendencia se arrastra desde hace años. En Mendoza el salto fue aún mayor, aunque las tasas se mantienen en el promedio nacional.
Los datos reflejan una mayor circulación de la enfermedad, pero también un mayor nivel de testeos que contribuye al aumento de estos positivos. La situación activó campañas públicas para ofrecer acceso a métodos anticonceptivos y educación en escuelas, pero las medidas vienen siendo insuficientes.
Los números del sífilis en Argentina y Mendoza
En 2024, Argentina había reportado 38.565 casos con una tasa de incidencia de 97.6 cada 100 mil habitantes. En 2025 ese número se elevó a 46.799 y 117,2. El salto de la tasa fue de casi 20 puntos.
En apenas 8 meses que transitan de 2026, ya se reportaron 30.148 y todo parece indicar que se superará el número del año pasado.
La evolución permite observar que desde 2011 se mantiene una fuerte tendencia de crecimiento (con la excepción de la pandemia). En 2023 se superaron los 30.000 casos anuales por primera vez desde que se mide y en 2025 se alcanzó el valor más alto registrado hasta el momento.

Si el salto de Argentina fue de 20 puntos en la tasa de incidencia, el de Mendoza fue de 38. Pasó de registrar 85.7 casos cada 100 mil habitantes, a 123.7. Un incremento del 44% en términos porcentuales. Hubo 1.489 casos en 2024 y 2.174 en 2025 (+46%).
Johana Bazán, obstetra y jefa del programa de Salud Reproductiva de la provincia, advirtió que la mayoría de los casos de la provincia corresponden a personas entre los 15 y los 40 años (el 76%). Pero hay dos grupos etarios donde el incremento fue significativo: entre los 15 y los 19 años, que es una tendencia general; y entre los 30 y los 35 años.
Las tasas son más elevadas en mujeres y es un buen punto para hacer hincapié, porque hay claras diferencias en el nivel de testeos. “La mujer es la que está más atada al sistema de salud, porque si le preguntás a un varón dónde tiene que ir a testearse, lo más probables es que no sepa“, advirtió Bazán. Los datos reflejan una muy baja tasa en varones respecto a las mujeres, situación que se invierte recién en los adultos mayores. “Nosotros hacemos una charla en un hospital y prácticamente no vienen varones. Las mujeres son las que están ligadas al sistema de salud“, señaló.

La profesional dijo que es importante el testeo a tiempo porque cuando el sífilis es sintomático, ya se detectó en un estadío avanzado de la enfermedad y puede no tener cura. El programa articula los testeos gratuitos que se ofrecen y el acceso a métodos anticonceptivos. Invitó a las personas a realizarlo.
El problema de la doble protección olvidada y el error en la política de salud reproductiva
Bazán advirtió que una de las causas del incremento, más allá de un menor uso del preservativo, es la ausencia de doble protección. “El adolescente y algunas jóvenes piensan en no quedarse embarazada, y lo que sucede es que dejan de usar el preservativo. Tenemos una población muy abarcativa de implantes subdérmico, que es un método de larga duración, pero que no previene enfermedades”, advirtió.
La tendencia facilita el incremento de todas las infecciones de transmisión sexual, no solo la sífilis -muchas de las cuales son asintomáticas-. También está vinculado a la prevención del VIH, cuando muchas personas se protegen consumiendo PrEP, que es antirretroviral, pero no protege de todas las infecciones.
La clave es incentivar al uso del preservativo aún si la persona ya utiliza otro método anticonceptivo.

Sin embargo, este problema despierta otra interpretación que está vinculada con el destino de la educación sexual integral y cómo la concepción de salud reproductiva operó mucho más en el control de la maternidad no deseada que en el cuidado sexual integral. También con un sesgo machista.
La ESI y los programas de salud reproductiva
Carina Gannam, directora de Acompañamiento Escolar de la DGE, que tiene a cargo el área de Educación Sexual Integral, reconoció que la mirada con la que se implementa la ESI en las escuelas es abarcativa, integrando también afectividad y convivencia no solo en la escuela sino también en el mundo digital. Esto despierta estrategias destinadas a abordar la sexualidad digital, la pornografía, el grooming y también evitar otros flagelos como el ciberbullying y las apuestas.
Pese a todo, no hay un equipo especializado. La DGE otorga horas a los docentes que se encargan de estas capacitaciones, para abarcar toda la provincia. Reciben la capacitación, brindan las charlas a los alumnos, y reciben el pago del adicional por esas horas. Son aproximadamente entre 200 y 250 y, por lo general, cada docente tiene dos horas. Dependiendo de la matrícula de cada institución, se pueden sumar más.
“Los docentes tienen un programa que brindamos desde la DAE para fortalecer los conocimientos y las nuevas temáticas que tenemos que transversalizar en la educación“, contó la funcionaria. Reconoció que han advertido sesgos en el ejercicio de los encuentros con los chicos, pero también que están supervisando constantemente los contenidos para “llevar objetividad y evidencia científica”. Además, controlan que efectivamente se den las charlas a partir de los informes que deben presentar los docentes para validar esas horas.
Sobre la periodicidad de estos encuentros, Gannam reconoció que en casos de abordaje específico se activa ante situaciones puntuales, pero aseguró que se produce con mucha frecuencia. “Cuando hay situaciones que implican un tema de convivencia, de afectividad o de sexualidad, vamos puntualmente y lo abordamos”, dijo. Incluye talleres y jornadas de reflexión. Además, se planifican operativos que van desplazándose en distintas zonas de la provincia.
“Los adolescentes hoy tienen acceso a la información, pero hay que contextualizarla. Hay que darle como un marco educativo y esa es nuestra función“, señaló la funcionaria. Dijo que lo que más se escucha de los chicos es el pedido de información concreta, por ejemplo, sobre dónde informarse y acceder gratuitamente a métodos anticonceptivos. Por eso también articulan con el Ministerio de Salud.
Desde esta cartera reconocieron a El Sol que no hay desabastecimiento de preservativos y que las campañas se siguen haciendo con normalidad. Bazán señaló que hubo una compra de la Provincia a pesar de que Nación dejó de enviar los fondos.
Los preservativos pueden ser retirados en cualquier centro de salud sin prescripción médica, mientras que los testeos se pueden realizar gratuitamente en cualquier centro de salud u hospital.
El Ministerio de Salud desde hace cuatro meses realiza campañas de testeo de HPV (otra ITS). “Detectando ese virus estamos bajando la incidencia del cáncer de cuello de útero”, sostuvo.
Invitó a todas las personas a ingresar a la página del Programa de Salud Sexual y Reproductiva para acceder a mayor información.
Las críticas
Una psicóloga especializada en salud mental infanto juvenil, que trabaja en el sistema público y quiso preservar su identidad, puso sobre la mesa un concepto clave en el análisis: la concepción adulta y pública sobre la autonomía progresiva. Es un término que tiene raíz en lo jurídico (convenciones internacionales y leyes locales) y refirma el pleno derecho de los niños y adolescentes de ejercer sus decisiones. La profesional lo defiende, pero considera que no se está garantizado si no hay acompañamiento.
Advirtió justamente esa falta de acompañamiento. Reconoció falencias en el sistema público local, en cuanto al acceso a preservativos y el presupuesto. “La autonomía se construye a partir de decisiones de ellos respecto de sus cuerpos y sexualidad, algo que genera mucho prejuicio en los adultos. Si nos quedamos sin herramientas frente a estas acciones de los adultos y el sistema de salud público, dejamos a los adolescentes desvalidos“, analizó. Para ella, esa construcción se da con espacios de escucha, lo que se necesita fortalecer.
Aseguró que ha imperado la decisión de los adultos sobre sus cuerpos. Reconoció que este “control de la natalidad” respondió a ese criterio. Hubo mucho fomento a la colocación del chip para evitar el embarazo en mujeres, sin abordar el tema desde el cuidado integral. De hecho, confesó que en sus guardias entró en contacto con varios casos de mujeres adolescentes en situación de vulneración de derechos (por ejemplo, en hogares de acogida) a quienes las obligaron a colocarse el chip para evitar que se embaracen.
Para ella, esta cuestión no solo evidencia el control sobre los cuerpos adolescentes sino también el control del cuerpo de la mujer, sobre el cual recae el peso de la salud sexual (o más bien reproductiva). Lo que se evidencia también en el limitado acceso de los hombres a los testeos. “Son ellas las que ponen el cuerpo“, expuso.
