Las máquinas ya avanzan sobre el terreno de la histórica casona de Bandera de los Andes al 2250, en Guaymallén, que perteneció a la familia Notti-Cantú. La propiedad, que durante décadas conservó muebles, objetos de época y hasta un antiguo Ford de 1946, había salido al mercado con un valor de 600.000 dólares.
La demolición que comenzó esta semana pone fin a parte de la construcción que tiene unos 125 años de antigüedad y durante muchos años permaneció prácticamente detenida en el tiempo. Desde el municipio de Guaymallén aclararon que la estructura original de la mansión será conservada y se está trabajando en despejar el predio. “La casa no se va a demoler, en ese lugar van a funcionar oficinas administrativas. El predio lo compró una institución educativa que tiene un proyecto de un campo deportivo y una escuela secundaria”, confirmó el director de Obras Privadas, Ricardo Camps.
En detalle
La histórica mansión Notti-Cantú de Guaymallén ya no luce como antes, la cochera donde durante décadas permaneció guardado un antiguo Ford de 1946 ya no está. En su lugar hay tierra removida y una máquina topadora que está trabajando dentro del extenso terreno de casi 5.000 metros que empieza a despejarse.
La casona, ubicada sobre Bandera de los Andes al 2250, fue durante años una de las construcciones más emblemáticas de la zona y para los curiosos, una fuente inagotable de leyendas urbanas que la catalogaban como una “casa embrujada”. Quizás por la arquitectura de la mansión, que incluye una curiosa escalera hecha con troncos y dos pajareras antiguas que yacían en lo que supo ser la majestuosa entrada de la propiedad.

La casa estuvo vinculada a la familia Notti-Cantú y allí vivió durante un período el reconocido médico Humberto Notti, cuyo nombre lleva actualmente el principal hospital pediátrico de Mendoza. Durante décadas permaneció vacía, sin más movimiento que el de los pájaros que se posaban en los arbustos que crecieron desmesuradamente en el frente de la propiedad.
La cochera y el viejo Ford, bajo las máquinas
Uno de los elementos que más llamaba la atención de la mansión era el Ford modelo 1946 que permanecía dentro de la cochera, cubierto de polvo y prácticamente inmóvil desde hacía décadas.
El vehículo era parte de la historia familiar y, según testimonios publicados anteriormente, ya permanecía guardado en ese lugar desde 1951.
Ahora, esa estructura fue derribada como parte de los trabajos de demolición que avanzan sobre el predio.









Una mansión con historia que había salido a la venta
La propiedad había vuelto a aparecer en el mercado inmobiliario y era ofrecida por unos 600.000 dólares. El terreno tiene una superficie aproximada de 5.000 metros cuadrados, con unos 600 metros cuadrados cubiertos, 15 ambientes, seis dormitorios, dos baños, un toilette y dos cocheras.
En el interior de la mansión permanecen los muebles antiguos, una biblioteca, baños con azulejos blancos, cortinas y objetos familiares.
Además de su valor histórico, el inmueble tiene un atractivo particular para el mercado por su ubicación y sus dos frentes: uno sobre Bandera de los Andes y otro sobre el lateral norte del Acceso Este.
