Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día más de un millón de personas de entre 15 y 49 años contraen una infección de transmisión sexual (ITS) que se puede curar y que, en su mayoría, no causa síntomas. Mendoza no escapa a esa estadística y los profesionales de la salud advirtieron que los casos vienen en aumento debido a una nueva “cultura sexual“. Atribuyen el incremento a la falta de uso de preservativo y aseguran que se ha perdido el “miedo“.
Con una tasa de 68,6 casos cada 100.000 habitantes en 2022 -el promedio nacional es de 57,7 casos-, desde el Programa Provincial de Salud Reproductiva reconocen un “aumento en el último tiempo“. Además, consideran que existen infecciones de este tipo que no son notificadas, por lo que la cantidad puede ser mayor a la difundida oficialmente.
“Más allá de los datos oficiales, sabemos que hay un subregistro. Al ser una enfermedad sin notificación obligatoria, muchos de los diagnósticos que se hacen en guardias o en centros de salud no llegan a notificarse. No tenemos un registro epidemiológico de trazabilidad concreto“, aseguró Valentina Albornoz, jefa del programa.
En diálogo con El Sol, la especialista explicó que la edad de 19 a 25 años es la más afectada. Entre sus causas, atribuyó el aumento a la falta de uso de preservativo en las relaciones sexuales.
“El preservativo es el único que funciona para la prevención de enfermedades. Los datos son un indicador indirecto que refleja que no hay conciencia sobre su uso, por lo menos al nivel que nos gustaría“, aportó.
Pérdida del miedo a la enfermedad
“El aumento de la incidencia de la sífilis es motivo de gran preocupación“, expresó semanas atrás Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Sin embargo, los expertos señalan que los más jóvenes le “faltan el respeto” a la enfermedad, y mencionan que el mundo está frente una nueva “cultura sexual“.
“Es impresionante la cantidad de casos de sífilis que estamos viendo. Hay poco uso del preservativo. Hay una nueva cultura sexual en los adolescentes. La era del contacto casual. Se ha perdido el miedo a la enfermedad y no se respetan las consecuencias“, afirmó el ginecólogo Adrián Romera (Mat. 7297).
Además, el profesional de la salud indicó que la información está disponible, pero remarcó que su acceso es “limitado”, y pidió avanzar en campañas de concientización.

Ausencia de controles
Los especialistas destacaron que, generalmente, los más jóvenes no asisten a controles a menos que presenten algún síntoma, aunque las mujeres son las que más suelen llegar a los consultorios para sus chequeos anuales.
“Ciertos diagnósticos se dan de manera casual, mientras que otros son en etapas avanzadas, cuando ya se presentan síntomas. Si no tienen causas, los adolescentes no se controlan“, apuntó Romera.
De acuerdo con la información presentada semanas atrás en un informe del organismo internacional, los países de América registran la mayor incidencia mundial de sífilis, una infección bacteriana de transmisión sexual que, de no tratarse, puede causar graves problemas de salud.
Afirmando que el Ministerio de Salud realiza operativos de testeos rápidos para detectar enfermedades en personas sin síntomas, Valentina Albornoz recordó que el preservativo es un insumo que se puede conseguir gratis en todos los centros de salud y hospitales, sin necesidad de receta médica, ni datos particulares.
Los datos que alarman
Con un total de ocho millones de casos de sífilis en el mundo durante 2022, América representa el 42% de las nuevas infecciones informadas. En este mismo período, la tasa de esta ITS en Argentina fue de 57,7 casos cada 100.000 habitantes, dato que muestra un aumento en comparación con los niveles pandémicos y prepandémicos.

Qué es la sífilis
Según la Fundación Huésped, la sífilis es una infección de transmisión sexual producida por una bacteria llamada Treponema pallidum que afecta tanto a varones como a mujeres. Puede ser congénita, transmitida de madre a hijo durante el embarazo, o adquirida, es decir, transmitida por vía sexual o por transfusión de sangre.
La misma se detecta a través de un análisis de sangre que está disponible de manera gratuita en el sistema de salud público, así como en los sanatorios o clínicas privadas.
Es una enfermedad fácil de tratar y curar con penicilina, que es un antibiótico. Sin embargo, en caso de no ser detectada a tiempo puede generar complicaciones.
