Alfredo Cornejo empieza a mirar el escenario que viene con una certeza y una incógnita. La certeza es que no tendrá reelección como gobernador de Mendoza. La incógnita es cuál será su próximo lugar en la política. Durante su participación en el AmCham Energy Forum 2026, el mandatario evitó hablar de una candidatura concreta, pero dejó una definición que abre la puerta a su continuidad en la actividad política nacional.

“En mi caso, yo quiero seguir contribuyendo con el país y no me imagino fuera de la actividad, pero tampoco me imagino en un lugar específico”, afirmó.

La definición aparece en momentos en que distintos sectores comienzan a mover sus piezas de cara a 2027. Cornejo, sin embargo, no quiso adelantar si imagina un cargo legislativo, una función en el Ejecutivo nacional o algún otro destino político.

El respaldo a Milei y el papel de la UCR

Su posición es más clara cuando habla del radicalismo. El gobernador sostiene que el partido debe acompañar el programa de reformas estructurales impulsado por el Gobierno nacional y reivindica la estrategia que Mendoza adoptó en los últimos años.

“Creo que hay que acompañar este programa de reformas estructurales de la economía, de estabilidad macro, como condición sine qua non para un crecimiento sostenido en el tiempo. Y eso lo he dicho y lo he hecho”, sostuvo.

Cornejo también reivindicó los acuerdos electorales que el radicalismo mendocino construyó con el oficialismo nacional. Puso como ejemplo los resultados obtenidos por el Gobierno de Javier Milei en Mendoza y Entre Ríos, las dos provincias donde, según señaló, tuvo sus mejores elecciones en alianza con los gobernadores locales.

“La mejor elección del Gobierno Nacional fue en la provincia de Mendoza, sacamos el 54% de los votos, y la mayor diferencia con el segundo”, señaló. Para el gobernador, esa experiencia debería marcar el camino que tome el radicalismo.

“No hay por qué estar satisfecho con el 100%”

Pero el respaldo a la orientación económica del Gobierno nacional no implica, según Cornejo, una adhesión sin matices. Consultado sobre si está satisfecho al 100% con el rumbo político del país, respondió que no.

“No, no hay por qué estar satisfecho con el 100%”, dijo.

En ese punto, reconoció el malestar que persiste en parte de la sociedad por el consumo, el empleo y los salarios. “Buena parte de la población mayoritariamente no siente satisfacción en materia de temas de consumo, de empleo, de salarios, y es razonable que sea así”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió que un eventual retroceso en el programa de reformas podría poner en riesgo los avances conseguidos en materia de estabilidad macroeconómica.

“Si se afloja en este tiempo, podemos retroceder en estos cambios que han sido positivos para la estabilidad macro y que todavía no llegan al metro cuadrado de las personas”, afirmó.

En ese escenario, Cornejo planteó que el desafío para la Argentina no debería ser solamente sostener la estabilidad económica, sino convertirla en una política de Estado.

“No podemos depender de una persona, por poderosa que sea. La Argentina tiene que tener acuerdos de mediano y largo plazo sobre todas estas reformas estructurales y me gustaría contribuir en eso”, sostuvo.

El gobernador puso como ejemplo a Chile, donde —según su mirada— distintos gobiernos de signo político lograron sostener una línea económica de largo plazo.

“Yo creo que la Argentina tiene que tener un programa que cambien los gobiernos, pero sostenga lo macro. Así creció Chile, por ejemplo, un país más pequeño que la Argentina y gobernaba la derecha y la izquierda y hay una línea concreta de trabajo”, explicó.

Y volvió a dejar abierta la puerta sobre su propio futuro: “Entonces no veo por qué no podemos seguir en esa misma dirección y en eso me gustaría contribuir y mucho”.