Argentina logró sumar una estrella en su camiseta al alcanzar el triunfo en la Copa del Mundo y el país salió a celebrar masivamente. El hambre de éxito y de victoria se sintió en cada rincón del país, y se da en un contexto de crisis económica, política y social. Incluso, de la pandemia de coronavirus que impactó en el mundo entero.

“¡Vamos Argentina!” fue la frase que más se escuchó a lo largo de este mes. También se oyeron varios “Gracias muchachos” y, como no podía ser de otro modo, “Gracias Messi”.

La gente necesitaba una alegría y la encontró en el fútbol. “Primer hay que saber sufrir”, dice el tango y, según definió un sociólogo, los argentinos somos “el tango más lindo de todos”.

El triunfo, un soplo de vida

El análisis que hacen los especialistas el día después del triunfo y el rol que esta victoria tiene en la sociedad es positivo. Los profesionales aseguran que la gente estaba muy golpeada y esto no es más que “un soplo de vida”.

“El impacto de esta tercera Copa del Mundo para la Argentina es muy positivo. Es un impulso de dopamina que, de alguna manera, le ha cambiado el fin de año a una sociedad que venía vapuleada, desgastada, triste. Este triunfo fue un soplo de vida y es importante que esto ocurra”, expresó la licenciada en Psicología, Cecilia Ortiz (Mat. 1296).

Respecto a cuánto durará el efecto, la especialista fue clara y real: “Eso depende de cada persona, la realidad nos invita dramáticamente a poner los pies sobre la tierra”.

Por otro lado, Ortiz destacó el efecto social que implicó este Mundial: “A lo largo de este mes se logró borrar la grieta, se pudo observar cómo la gente de cualquier clase y partido compartió la felicidad generada por un triunfo. Cuando tenemos un objetivo en común que nos une, realmente somos una sociedad solidaria. El problema se da cuando cada uno vuelve a sus labores, a su día a día y pierde ese objetivo”.

Desde lo sociológico, Ortiz expresó que “este partido no fue más que un reflejo de la vida misma, con subas y bajas, el tema es cómo la enfrentemos y el mensaje de los jugadores fue clarísimo: hay que levantarse y seguir siempre con la cabeza arriba”.

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Agarrarse de algo para sentirse mejor

Otro punto de vista es el de la psicóloga Laura García (Mat 1118) quien manifestó que “Argentina necesitaba este triunfo porque viene muy golpeada por la situación económica, la falta de trabajo, la migración de gente”.

Y amplió: “Estos eventos generan un entusiasmo especial, sobre todo, para nosotros que somos un país futbolero y nos hace muy bien tener a una Selección que dio todo para lograr la victoria”.

Pese a esta alegría desmedida, la profesional también destacó la contracara de lo que generó el festejo y puso la mirada en los desmanes generados a lo largo y ancho del país.

“La algarabía o el entusiasmo hay que llevarlo de manera medida y somos un país que no logra ese equilibrio: o estamos muy mal o estamos demasiado bien. El alcohol vuelve a aparecer como detonante y es necesario destacarlo también”, agregó García.

Sobre el final, la licenciada fue contundente: “Nos hemos transformado en un país enfermo de depresión, de angustia, de no creer y eso es muy triste. Lamentablemente, si esta realidad que tenemos  no cambia, ni el fútbol ni otro deporte logrará que seamos un país saludable”.

Argentina recuperó su identidad

En consonancia con sus pares, María Inés Capmani (Mat 1211) expresó: “Veníamos de un país muy golpeado, desanimado y con este triunfo Argentina tuvo una bocanada de aire fresco porque haber ganado, en términos futbolísticos, implica que volvimos a recuperar su identidad y el sentimiento de pertenencia y pertinencia”.

“Este éxito llegó en un momento oportuno, tras una fuerte depresión emocional que se está viviendo en el país a nivel social. Esto nos devuelve la confianza, la motivación, la autonomía, la esperanza y ahora será necesario reforzar todo esto con cambios verdaderos, de lo contrario, será algo más que pasará”, agregó. 

Un país sin grieta gracias al fútbol

“El dramaturgo Bertolt Brecht aseguraba que cuando se triunfaba en una novela o en una obra de teatro, la sociedad quedaba más tranquila, resolvía conflictos en la ficción que en la realidad eran imposibles, por ejemplo, la pobre que se casa con el rico, algo que en la vida diaria difícilmente ocurra”, arrancó explicando el sociólogo Mario Vargas.

El profesional aseguró que con el fútbol pasa algo parecido porque en un país como Argentina, el triunfo traslada el conflicto social que se vive a diario a la cancha.

“Los triunfos de la Selección han sido muy sufridos y eso tiene que ver con la pasión que le ponemos al fútbol y cómo nos sentimos representados en la cancha. Somos el tango más lindo de todos”, expresó.

“Tener a toda la población contenta y emocionada es como un requisito necesario para empezar a pensar en proyectos colectivos, más allá de la grieta. Esta victoria no es más que un mensaje alentador para la sociedad, incluso esperanzador, es decir, si algo tan difícil como ganar un Mundial se pudo hacer mediante la unión de un equipo, es posible resolver otros aspectos de la vida”, concluyó.

Por su parte, el sociólogo Diego Tagarelli agregó: “El fútbol es el fenómeno cultural que mejor traduce los estados de ánimo de una sociedad y en este tipo de campeonatos se vive a flor de piel”.

“Antes de jugar el mundial, gran parte de los argentinos tenían ilusión y hasta cierto convencimiento de que se lograba el campeonato. Desde lo sociológico, incluso, psicológico, hay una construcción que en el plano simbólico funciona como una necesidad de resolver algo y cuando en el medio hay una economía que nos golpea, un Gobierno que da la espalda, esa necesidad simbólica se torna en una forma de movilización social”, expresó.