Hace un mes, el marido de la periodista Dolores Cahen D’Anvers estaba jugando un partido de fútbol con amigos y sufrió un paro cardíaco. Según un médico porteño, al hombre de 47 se le podría haber salvado la vida si la cancha de fútbol hubiese contado con un desfibrilador.

La semana pasada en Mendoza, en una cancha de fútbol 5 un joven se lesionó seriamente. Pablo, quien jugaba de arquero, salió al cruce de un centro y el delantero del otro equipo fortuitamente lo golpeó en una pierna. Del dolor el joven quedó tendido en el piso. Sus amigos, con los que juega cada lunes, le pidieron al encargado de la cancha que llamara una ambulancia y el mismo le respondió que no contaban con asistencia médica.

En la provincia, los complejos con canchas para futbol cinco y siete son cada vez más. Algunos aseguran que está de moda como en su momento ocurrió con las canchas de padel pero quién controla que cumplan con las medidas de seguridad y salud correspondientes.

Desde el Ministerio de Deportes confiaron que este tipo de canchas no están bajo su control ya que allí no se practican deportes de alto riesgo como ocurre en algunos gimnasios con el crossfit. Por este motivo, además, no llevan estadísticas de cuántas hay en la provincia.

Lo cierto es que estos complejos deportivos que suelen ser muy utilizados durante la noche, están bajo el ala de los municipios. En todos son habilitados como cualquier otro comercio, mientras que en algunos les piden ciertos requisitos de seguridad que tienen que ver con la salud de quienes van a jugar.

En Las Heras, hay 13 complejos habilitados y la comuna de ese departamento les exige un seguro contra accidentes y contratar un servicio médico de emergencia ante cualquier eventual herida que sufra un aficionado a este deporte. Según dijeron suelen hacer controles mensuales con inspectores que hacen foco en estos dos puntos.

 

Guaymallén y Luján, además, les exigen una póliza de Responsabilidad Civil. En el primero, hay 15 complejos con canchas de fútbol 5 habilitados y en las tierras de Carlos López Puelles hay cuatro. Sin embargo, algunos de los dueños que cuentan con todo en regla, aseguraron que en los últimos dos años se han duplicado estos lugares y muchos no cuentan con las habilitaciones necesarias.

“Como suelen abrir a partir de las 20, es muy difícil que un inspector municipal los visite. No sólo que no tienen los papeles en regla sino que te puedo asegurar que si alguno de los visitantes que va a jugar sufre un accidente, no tienen cómo auxiliarlo”, afirmó el encargado de un complejo de Las Heras que prefirió reservar su nombre.

Desde El Ombú, ubicado en Guaymallén, el encargado confió que se ha puesto de moda entre los varones y también las chicas ir a jugar a la pelota por las noches los días de semana. “Nosotros tenemos botiquín de primeros auxilios y servicio de emergencia contratados ante cualquier accidente. Nunca hemos tenido que utilizarlos”, específico el hombre.

Sin embargo, tanto en Capital como en Godoy Cruz las habilitaciones y controles que esas comunas realizan tienen que ver estrictamente con lo comercial. Desde la Municipalidad de Mendoza confirmaron que solamente hay dos espacios exclusivos de canchas habilitados y que a partir de este año por una ordenanza municipal no se permite la instalación de ninguno más. En tierras capitalinas tanto como godoicruceñas no es requisito para la habilitación tener seguro contra accidente ni servicio de emergencia.

El médico Alejandro Druetto aseguró a un diario porteño que en un momento se elaboró un proyecto para que todas las canchas contaran con una desfibrador obligatoriamente pero que después se dio marcha atrás porque muchos denunciaban que había “negocios” e “intereses” en el medio.

Según explicó el médico, “no necesariamente lo tiene que usar un profesional de la salud. Cualquier persona que haya hecho el curso de Primeros Auxilios y RCP puede usarlo”. Según Druetto, muchas muertes producidas por paros cardiorrespiratorios podrían evitarse si este aparato estuviese disponible en lugares donde se realizan actividades deportivas.