A pesar de que la trayectoria política de Antonio Cafiero es reconocida dentro y fuera del peronismo, su paso como interventor en la provincia de Mendoza no dejó buenos recuerdos. Al histórico referente peronista se lo acusó durante años de haber robado el piano del hotel Plaza, en donde se alojó junto a su familia cuando tomó las riendas del Ejecutivo provincial.

Cafiero fue designado interventor por la presidenta María Estela Martínez de Perón, quien se hizo cargo de la conducción del país luego de la muerte de Juan Domingo Perón. En una época convulsionada, en la provincia de Mendoza se realizó un juicio político contra el entonces gobernador, Alberto Martínez Baca.

A Martínez Baca se lo acusó de irregularidades cometidas en la administración de las Bodegas Giol, de propiedad estatal, lo cual le sirvió como excusa a la oposición dentro del peronismo para pedir el juicio político contra el gobernador. A pesar de que el poder recayó entonces en su vicegobernador, Carlos Mendoza, el 3 de agosto María Estela Martínez de Perón dispuso que Cafiero se hiciera cargo de la provincia en carácter de interventor federal.

Si bien sólo estuvo nueve meses al frente del Ejecutivo, su paso por Mendoza fue siempre recordado por la “desaparición” del piano teatro Independencia. Según se dijo por entonces, el líder peronista se alojaba junto a su familia en el antiguo hotel Plaza, junto al teatro mayor de la provincia, y una de sus hijas tomaba clases de piano. Por este motivo, aseguran que Cafiero hizo trasladar el instrumento musical hasta el hotel, y desde entonces nunca más se lo vio.

De todas maneras, el difunto dirigente siempre negó este hecho. En noviembre de 2001, en una entrevista con diario Los Andes, aseguraba que su primer recuerdo de su época como interventor en Mendoza era, justamente, el piano.

“Me acuerdo del piano, no me deja dormir. Es inconcebible que una sociedad madura como la mendocina haya creído esa estupidez fenomenal. Nunca existió ese piano y se hizo una investigación hace diez años que no arrojó nada”, sentenció Cafiero en aquella nota.

Luego hizo un balance de su gestión en Mendoza. “Nadie podrá decir que no fue honesta mi administración. Le di una solución al problema vitivinícola con la construcción de las vasijas vinarias, aunque no fue una solución definitiva. Por esto también estuve ocho meses preso en Mendoza. ¿Saben los mendocinos que Cafiero, en plena época del Proceso, cuando se secuestraba y mataba a los peronistas y mientras se desempeñaba como embajador en Roma ante la Santa Sede, dejó todo para presentarse ante un juez en Mendoza y lo dejaron preso? Todo eso ocurrió en 24 horas. Cuando me indagaron, me preguntaron sobre el piano y yo les dije: ‘No me pregunte boludeces, ¿usted cree que voy a hacer 11 mil kilómetros para que me pregunte por un piano?’”.