Falta menos de un mes para que se arme el árbol de Navidad y cada vez son menos los comercios que expenden los adornos. Los empresarios dedicados al rubro aseguraron a El Sol que ya no es un negocio que les deje ganancias.
En la mayoría de los súper e hipermercados ya se pueden observar las estanterías navideñas armadas, sin embargo, son muy pocos los comercios del centro que ofrecen los productos.
Si uno recorre las góndolas de los centros comerciales, que no superan las dos o tres estanterías, observa que la variedad no abunda, todo es muy similar a lo que se comercializaba durante el 2020, incluso, los precios no se observan tan elevados respecto al 2020.

Un negocio que dejó de ser redituable
Sorprende que estando a menos de un mes del armado del árbol navideño no hayan locales que ofrezcan los productos. Lo llamativo no es que aún no tienen sus vidrieras armadas, sino que ya no los venden.
Así lo aseguraron a El Sol varios empresarios que, entre otros argumentos, refirieron que les queda mucho stock de un año a otro, no hay variedad y la mercadería que llega lo hace con costos muy elevados.
“Realmente el armado del árbol de Navidad dejó de ser una tradición en muchas familias. Hace años que la gente se arregla con lo que tiene y, el que puede, le agrega un adorno nuevo. Hoy las prioridades económicas de los mendocinos pasan por otro lado”, dijo Rubén David, al mando de un mayorista.
“Decidí no incursionar en el mercado, me generaba más dolor de cabeza que ganancia”, aseguró Gustavo Fernández, titular de la Cámara de Librerías, Jugueterías y Papelerías de Mendoza.
Por su parte, Gabriel Salomone, de Librería y Juguetería Sifer, advirtió que desde hace tiempo venía barajando la posibilidad de no comercializar más productos alusivos y este año se decidió.
“En realidad, lo que se ve en el local son adornos de años anteriores que los estamos liquidando al costo para ya no contar con ningún tipo de stock. Es un negocio complejo, poco rentable y encima se suma que al no haber muchas importaciones no se cuentan con productos novedosos o atractivos y, los que llegan, lo hacen con precios exorbitantes”, manifestó Salomone.
Fernando Segal, dueño de otro de los negocios que expendía estos tipos de productos durante la época, aseguró que “hace mucho que no vendemos. No nos convenía y no nos marcaba la diferencia a la hora de hacer caja”.

Poca variedad y precios accesibles
Para los que quieran renovar sus pinos tienen que saber que lo que encontrarán en los negocios son adornos muy tradicionales.
La falta de importaciones (a raíz de la pandemia por coronavirus) hizo que muchos reflotaran el stock que tenían guardado, por lo que abundan son las tradicionales bolas de colores, guirnaldas, estrellas y algún adorno más.

“Contamos con poca mercadería porque la idea de la empresa es no stockearse, de modo que lo que ven ahí es lo que hay y no llegará más”, contó el empleado de un hipermercado.

El trabajador, además, advirtió que “cada vez se observa más que la gente ya no está tan interesada en este tipo de productos. En verdad, no hay plata y los clientes prefieren quedarse con el árbol que tienen, o bien no armar nada. El espíritu navideño ya no es el de años anteriores”, aseguró el empleado de un hipermercado.
Los precios de los adornos arrancan en los $300 (estrellas, botas) hasta $600 cajas con 6 bolas de colores. En tanto, los pinos arrancan en los $700.

Respecto a las cajas navideñas los precios van desde los $579 e incluye una sidra, un paquete de garrapiñadas, un pan dulce con frutas, un turrón de maní y un budín.

Pan dulce también es posible encontrar en las góndolas y los más económicos se comercializan a $350.
En tanto, ente las confituras se encuentran turrones desde $98 hasta paquetes de almendras por 100 gramos a $249.

