Doce jueces del fuero penal de Mendoza serán objeto de un estudio sobre sus horas de sueño, niveles de estrés y ansiedad, que permitirán arrojar una luz sobre el impacto que tienen estos factores en la toma de decisiones.

El proyecto, que puede considerarse pionero y fue impulsado por los ministros de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Mario Adaro y José Valerio, analizará cómo la calidad y cantidad de descanso afectan el desempeño judicial de los magistrados.

Una pulsera para medir el sueño

Durante dos semanas, doce jueces voluntarios utilizarán un actímetro (un dispositivo de muñeca que registra patrones de sueño) y completarán encuestas sobre sus hábitos de descanso.

Esta pulsera monitorea el ritmo circadiano de cada persona en sus periodos de vigilia y sueño a lo largo de 24 horas. Este ritmo es el que regula los ciclos de sueño y de vigilia, entre otros procesos biológicos. Es tan vital que influye en el estado de ánimo, en funciones corporales y en la energía.

La investigación, titulada “Impacto del sueño en las decisiones judiciales”, está a cargo de Diego Golombek, director del Laboratorio Interdisciplinario del Tiempo y la Experiencia de la Universidad de San Andrés (Buenos Aires).

Según explicó Golombek a El Sol, este estudio piloto servirá para definir el diseño del proyecto definitivo que, en principio, también se implementará en Mendoza.

Los participantes seleccionados son jueces penales de primera instancia, quienes enfrentan altos niveles de estrés ante situaciones en las que tienen que definir prisiones preventivas, prórrogas u oposiciones a elevaciones a juicio, entre otras instancias propias de un proceso judicial.

Valerio justificó su elección porque son “los que están en la ‘trinchera'”, comparándolos con médicos de guardia por la intensidad de su labor.

El ministro de la Corte, que precisamente es especialista en el fuero penal, destacó que el estudio busca mejorar el ejercicio de la función judicial e identificar factores que afecten su desempeño.

Por su parte, Golombek señaló que parte de una premisa: Todos estamos durmiendo, como sociedad, menos de las 7 horas mínimas recomendadas por noche. Y eso claramente incide en nuestras actividades del día siguiente”.

Además del monitoreo del sueño, se analizará la relación entre el descanso y las decisiones tomadas en audiencias.

Valerio aclaró que no es una investigación hacia adentro del Poder Judicial, sino que es la universidad la que está preocupada por la afectación del sueño en el comportamiento”.

Los resultados podrían contribuir a optimizar aspectos como los turnos rotativos y la gestión judicial.