A pocos días de cumplirse tres meses desde que el tortugo Jorge abandonó la pecera en la que estuvo en cautiverio durante 38 años, el ex acuario de la Ciudad de Mendoza avanza hacia la transformación final a Centro para la Conservación de la Biodiversidad. Aún falta definir a dónde serán trasladados algunos peces y el único yacaré que se encuentra en el lugar.

Al ingresar al interior del ex acuario ubicado en calle Ituzaingó, esquina Buenos Aires, más allá del olor a humedad, lo primero que llama la atención es el pequeño estanque vacío en el que, durante décadas, un animal de 85 kilogramos permaneció encerrado con pocas posibilidades de desplazarse en tan solo 20 mil litros de agua marina.

Los peces que se encuentran en el ex acuario.

La caja cilíndrica de hormigón y vidrio actualmente contiene unos 120.000 litros de agua y sirve para casos de emergencia, por si algún receptáculo sufre algún inconveniente.

Sebastián Fermani, subsecretario de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la comuna, detalló que, a la fecha, existen en todo el recinto 355 ejemplares que no volverán a ser exhibidos.

 “En línea con lo que se estableció como objetivo para el Centro para la Conservación de la Biodiversidad, no se ingresará ningún animal más, entonces, lo normal es que cada vez tengamos menos”, dijo el funcionario.

El acuario fue cerrado en junio de 2021 y, en ese momento, la comuna al frente del intendente Ulpiano Suarez anunció la reconversión del espacio, con una inversión total prevista de 70 millones de pesos. 

La institución, sustentada en la ciencia, la tecnología y la educación, tendrá como misión la conservación de la biodiversidad, posicionando como eje central el bienestar animal. 

Se espera que la obra inicie a fines de febrero y que esté terminada a mediados de 2023, aunque para el transcurso de las vacaciones de verano se prevén diferentes actividades en el espacio verde con obras teatrales con temática ambienta destinadas a niños en el anfiteatro y la apertura del espacio de juegos.

El estanque vacío de Jorge.

Peces de colores, tortugas y un yacaré

En el ala de agua marina, donde se encontraba Jorge, hay varios contendedores vacíos, ya que solo quedan unos pocos animales acuáticos que pueden encontrarse en cualquier pet shop, como son los peces payasos.

En el área de agua dulce, en tanto, se ubican una veintena de tortugas de orejas rojas, que fueron, en su mayoría, donadas por vecinos que las compraron en alguna tienda y, luego, no las quisieron más cuando crecieron. Sin embargo, por autorregulación debido al poco espacio, dejaron de reproducirse. 

“Tenemos bogas, por ejemplo, que, en términos de biología de la conservación, no tienen importancia, en el sentido que no están en peligro de extinción”, dijo Fermani, quien señaló que es complejo volverlos a reintroducir en su hábitat.

Lo mismo ocurre con los pacús. “Han estado mucho tiempo en cautiverio y corren riesgo su supervivencia y que introduzcan al ecosistema natural enfermedades. Hay que ser precavidos en ese tema”, añadió.

Tortugas de orejas rojas.

En la parte exterior, en un primer piso, se encuentra un yacaré que puede remojarse en algo, que, a simple vista, podría catalogarse como “una especie de charco”.

“Estamos evaluando el traslado del yacaré, que, necesariamente, tiene que hacerse en invierno porque el animal está más actividad en verano y puede ser más agresivo”, comentó el subsecretario de Ambiente.

Una de las opciones que se evalúa es Temaikèn, el bioparque ubicado en Escobar, provincia de Buenos Aires. En tanto, se analiza si otros especímenes pueden ser ubicados en otros ecosistemas controlados. 

El yacaré espera por su traslado.

Las refacciones

El sector de agua marina será la primera en ser intervenida y el estanque donde se movilizaba Jorge, servirá de marco de una propuesta de realidad aumentada donde los visitantes podrán experimentar lo que sentía el tortugo adentro de la pecera.

Las imágenes fueron captadas cuando el reptil aún estaba en el habitáculo y formará parte de la experiencia transmedia que se está diseñando.

Todas las especies, en tanto, compartirán espacio en la otra ala y no serán exhibidas.

En el exterior los visitantes se prevé diferentes actividades educativas para que los visitantes aprendan sobre energía solar, habrá una compostera y una huerta comunitaria y un jardín sensorial. También se comenzó a desarrollar un vivero de plantas nativas.

Durante las vacaciones de verano se abrirá el espacio de juegos.

La evolución de Jorge

El tortugo Jorge fue trasladado al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina Aquarium (CRFMA), en la ciudad de Mar del Plata, el pasado 26 de octubre. De acuerdo con el último informe presentado a la Municipalidad, su adaptación al lugar ha sido positiva y su estado de salud es bueno.

Se encuentra nadando a dos metros de profundidad, cuando en su estanque en Mendoza solo lo hacía a metro y medio. Su musculatura se ha ido fortaleciendo y tiene más autonomía a la hora de buscar su propio alimento.

El estanque del tortugo y la réplica del original.

“Jorge está en un lugar 5 veces ahora más grande. En función de los informes que no están mandando está muy bien. Aumentó 6 kilos y esto es bastante normal porque tiene más espacio, más gasto de energía y está conviviendo con otras especies”, dijo Fermani.

El ex acuario.