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En Mendoza, las empresas dedicadas al rubro del aluminio y acero analizan el impacto que podría tener la imposición de los aranceles del 25% que anunció esta semana Donald Trump para las exportaciones del sector. Los especialistas aseguraron que habrá un efecto “positivo y otro negativo” y todo va a depender del lugar que se ocupe en el “mercado local e internacional”.

ACSA MINING es una de las pocas empresas que provee piezas de acero fundido para equipos de trituración y molienda de minerales en la Industria Minera, Cementera y Naval. Según Fernando Avila, gerente de Administración y Finanzas de la empresa, la exportación hacia el gigante americano no representa más del 1% de la facturación.

“Tenemos una línea de producción de accesorios navales que está destinada a distribuidores de estos productos, uno de los cuales está en EE.UU, pero es un producto que representa un porcentaje bajo en las finanzas, informó. 

Además de su mínimo vínculo con el mercado de los Estados Unidos, desde ACSA revelaron que mantienen una “fuerte presencia” en todas las empresas mineras del país y un 60% de las canteras de Chile y Perú.

A su vez, se dedican a la fabricación de revestimientos de aceros especiales para máquinas trituradoras y chancadoras utilizadas principalmente en la actividad minera. Este último, según el área de ventas, se trata de un sector que esperan que suba exponencialmente

En Himan Aceros, otra empresa dedicada a la venta y distribución de hierros en Mendoza dieron pocos detalles y solo se especificó que “no han notado cambios”, pero que hace meses la industria “se ha mantenido”. La firma que tiene planta en el carril Rodríguez Peña se destaca en la comercialización y distribución de productos siderúrgicos en todas sus formas y diferentes propiedades mecánicas. 

Entre las otras compañías que se dedican al rubro en la provincia se encuentra Tassaroli (brinda productos y servicios para la industria energética y minera, ubicada en San Rafael) y Flour Service (desarrollo Integral de proyectos industriales de ingeniería eléctrica y mecánica industrial, que es extranjera pero opera en la provincia).

El efecto positivo

El ministro de Producción Rodolfo Vargas Arizu explicó que en Mendoza son pocas las empresas que se dedican al aluminio y al acero, y que están acostumbradas a lidiar con impuestos, como ahora es el caso del 25% que impuso la Casa Blanca.

“Se trata de un rubro que no representa un gran movimiento de la actividad económica provincial, además de tratarse de un rubro ‘cerrado’. Por lo que entendemos que no tendrá un efecto negativo en profundidad”, relativizó el funcionario. 

Julio Totero, presidente de Sur Técnica SA y conocido empresario metalmecánico, declaró que todo el sector atravesará un fenómeno tanto “positivo como negativo” y que esto va a estar ligado a su rol en el mercado nacional e internacional. Si se centra en las empresas que exportan a los Estados Unidos, el panorama no es alentador ya que dejarán de ser competitivas.

Sin embargo, este efecto generará un “sobre stock” de estas mismas compañías. En consecuencia, es probable que disminuyan precios en el mercado local según manifestaron.

El objetivo de Trump con la Argentina

El país finalizó el 2024 con un superávit de USD 229 millones en el intercambio comercial de bienes con Estados Unidos, según datos provisorios recopilados por el Indec. Las exportaciones, por su parte, sumaron en dicho período USD 6.454 millones, un 14% más que en 2023. Y las importaciones alcanzaron los USD 6.225 millones, con una contracción de 27,9% anual.

Vargas Arizu admitió que el plan de Trump con la continuidad de los aranceles hacia la Argentina, tiene como objetivo “negociar otros impuestos” que rigen para el país norteamericano. De hecho, el también enólogo fue contundente al indicar que se está viviendo una situación de “tire y afloje” entre ambas naciones. 

“Lo que busca Trump al mantener este arancel, es poder negociar otros impuestos que la Argentina tiene con Estados Unidos. El país tiene muchísimas protecciones como es el caso de la industria automotriz, entre otras más”, concluyó.

Una de las posibles soluciones, en palabras del ministro de Producción de la provincia, es llegar a un tratado de libre comercio. Sin embargo, para conseguirlo ambos países deben estar de acuerdo en eliminar los aranceles que imponen.

A nivel nacional, entre 2004 y 2024, la Argentina exportó en promedio USD 3.289 millones anuales en aluminio, hierro, acero y sus manufacturas, de los cuales el 21% (un promedio de USD 657 millones anuales) tuvieron como destino Estados Unidos. Es decir, el 43% de las compras de aluminio argentino fueron realizadas por el mercado estadounidense.

Una herencia que persiste

La Argentina mantiene un déficit comercial con EE.UU. en el rubro de acero, hierro y sus manufacturas. Los datos expuestos por la consultora Abeceb reflejan que en los últimos cinco años las exportaciones a ese país promediaron los USD 164 millones al año, mientras que la importación fue de USD 107.000 millones anuales, un rojo mayor a los USD 106.000 millones.

“Tenemos un poco de déficit con la Argentina, como con casi todos los países”, dijo Trump al ser consultado sobre si consideraba una exención para los productos argentinos.

Esos resultados se dieron en el marco del impacto que tuvo en 2024 la recesión sobre la actividad económica y las importaciones. En 2023 la Argentina exportó a los Estados Unidos USD 5.648 millones e importó desde ese país USD 8.629 millones, lo que implicó un déficit de más de USD 2.981 millones.