“Fundación Argentina Maternity”. Así se presenta en el modelo de contrato que le da a sus potenciales clientes la agencia mendocina que se promociona como especialista en gestación por sustitución. Allí quedan registradas las condiciones para el vínculo que habrá entre los padres genéticos, la madre subrogante y la empresa que hará de intermediaria. Sin embargo, el contrato es nulo por un motivo fundamental: esa fundación no existe, no está inscripta en la Dirección de Personas Jurídicas y no cumple funciones como tal.

Esta agencia radicada en Mendoza se ha convertido en una tentación para quienes han intentado diferentes tratamientos de reproducción asistida con resultado negativa. Aparece como una alternativa económica frente a los costos que de hacer la misma técnica, por ejemplo, en Estados Unidos.

“Después de 18 años de no poder quedar embarazada, hicimos consultas con  Akerman, pero era muy caro”, aclara una mujer en referencia al director del Centro de Fertilidad y Fertilización In Vitro de Miami, Fernando Akerman. “Por eso –completa-, buscando en Internet llegue a la página de Argentina Maternity y con mi esposo nos entusiasmamos”.

La pareja, que pidió reserva de identidad, se comunicó telefónicamente con Juan Pablo Rojas Pascual, el abogado y director de Argentina Maternity, para conocer un poco más acerca de esta opción. Era exactamente lo que buscaban. Parecía seria, al menos por lo que habían visto en su página web, la primera conversación había sido agradable y, especialmente, había un factor determinante: Rojas Pascual les dijo que no tenían que preocuparse por la madre gestante, ya que él tenía una lista de voluntarias y que se encargaría de coordinar el resto.

Esta historia se conoció luego de que este diario publicara la investigación que existe por la denuncia hecha por el Hospital Español que se investigue el origen de un bebé que nació en esa maternidad el 9 de enero. Ese día, una pareja intentó llevarse a un niño que había dado a luz otra mujer. Y fue allí cuando Rojas Pascual apareció con una serie de documentos y asegurando que no había que se trataba de una madre subrogante. Actualmente, la causa está en la Fiscalía de Delitos Complejos de Claudia Ríos.

“Antes de viajar algo nos llamó la atención. Cada vez que llamábamos por teléfono nos atendía él. Era raro, porque imaginamos que un lugar así debería tener al menos una secretaria. Una vez que llegamos a Mendoza nos sorprendimos por ver que en la puerta del edificio donde tenía la oficina había un cartel de la agencia. Pensamos entonces que estaba todo bien porque a sólo una cuadra y media están los juzgados de Familia”, explicó la mujer.

La charla entre el abogado y la pareja duró poco más de tres horas. Fue en la calle Mitre al 565, en la pequeña oficina donde funciona Argentina Maternity. Ahí aparecieron las dudas más importantes.

“Por algún motivo el abogado no quería que conociéramos a la madre portadora. Tampoco quería que viniéramos a los controles del embarazo. Lo único que le importaba, y parecía deseperado, era para que le pagáramos cien mil pesos de anticipo para asegurarse que íbamos a seguir con él. Era la plata que necesitaba para cerrar el contrato. Los quería sea como sea”, relató vía telefónica.

“Lo único que le importaba era para que le pagáramos $100 mil de anticipo”.

De acuerdo con el testimonio, la operación total era de $400 mil pesos, repartidos de la siguiente manera: $100 mil para la agencia, $100 mil para el médico que hicieron la intervención, $100 mil de costos legales y $100 mil para la madre portadora.

El dato más significativo era que, como si se tratara de una empresa de reventa de cosméticos, el abogado les dio la opción de recuperar 25% de lo que cobraba él (serían $25 mil pesos) si le mandaban a nuevos clientes. Una suerte de boca en boca para tener beneficios.

Hubo tres hechos por los cuales la pareja desistió y retornó a Buenos Aires: “Mencionó la posibilidad de hacer dos partidas de nacimiento diferentes, mencionó un caso judicial en Argentina y que había sentado jurisprudencia. Nos dijo que esa causa la había llevado él. Buscamos en Internet y descubrimos que era mentira. Además, a la madre portadora recién la podíamos conocer antes del parto”.

En la gestación por sustitución no es una práctica prohibida en el país, no está regulada por ninguna ley. Por eso es clave contrar desde el inicio de procedimiento con todo tipo de documentación legal y médica, para que todos los profesionales intervinientes están al tanto del caso.

“El abogado no quería que conociéramos a la madre portadora”.

En la fiscalía de Delitos Complejos, los médicos que intervinieron en el parto afirmaron que no sabían que se trataba de una gestación por sustitución. En tanto, desde el Instituto Tersoglio, donde se hizo la transferencia del embrión, señalaron que, si bien cobraron los honorarios normales para este tipo de técnica, entendía que estaba todo legalmente en regla.

Uno de los requisitos más complicados para aquellos que buscan este procedimiento es encontrar a la madre gestante. La recomendación es que sea una persona cercana, del entorno, preferentemente, que tenga la voluntad de llevar adelante tanta responsabilidad.

Este vacío legal –sólo compensado con jurisprudencia- exige que se tomen algunos recaudos, como evitar que las madres gestantes pertenezcan a clases sociales vulnerables. No se trata de discriminación, sino que es la manera de evitar un delito. Jueces y abogados advierten que pueden darse casos de trata de personas a partir agencias que cobran fortunas y tienen listas de mujeres que reciben un pago mínimo para someterse a este tratamiento. En ese caso debería intervenir al Justicia Federal.

La situación de Rojas Pascual en Mendoza no es nueva. Contra él pesa otra denuncia que está siendo instruida por el fiscal especial Daniel Carniello, y también existe una presentación en el Tribunal de Ética del Colegio de Abogados de Mendoza.