“¿Alguien puede creer que yo recibí dinero por lo que hice. Basta con ver adónde vivo para darse cuenta de que no ha sido así”. La que habla es la joven que, según ella, prestó su cuerpo para que otra pareja pudiera gestar un bebé. Y tiene razón en un punto: vive con sus hijos en un lugar muy humilde de la Ciudad de Mendoza. Tiene 29 años y es soltera.
Se refirió a las TRA (Técnicas de Reproducción Asistida) con bastante conocimiento del tema. Para ella, la gestación por sustitución –conocida como alquiler de vientre- no es una novedad, aunque dijo que era la primera vez que se prestaba para eso.
“Encontré la página de Argentina Maternity en internet y me interesé para ver de qué se trataba. Ahí me puse en contacto con Juan Pablo (Rojas Pascual, director de esa organización) para ver cómo podía ser”, aclaró, y comentó antes de someterse a esta práctica fue donante por de óvulos.
“Algo me pagaban cuando donaba óvulos. Es algo que hacía cada seis meses aproximadamente y siempre y cuando me lo permitiera el médico”, señala.
Para preservar la identidad de sus hijos biológicos y del bebé que por ahora no tiene datos filiatorios confirmados, no se da a conocer el nombre de la joven.
“A mí me emocionó la historia de la mujer a la que ayudé”.
“Se dicen muchas cosas. Quiero aclarar que acá no hay ventas de bebés ni nada de eso. A mí me emocionó la historia de la mujer a la que ayudé porque tuvo un problema de salud que la dejó imposibilitad de quedar embarazada”, señaló.
Contrariamente a lo que sostuvo Rojas Pascual (director de Argentina Maternity), la chica aclaró que se acercó a ese lugar para formar parte de una suerte de staff de voluntarias. Y allí, eventualmente, surgió la posibilidad de gestar un bebé para una pareja de Buenos Aires; siempre y cuando, los análisis de ADN confirmen que el niño es de ellos.
La criatura fue inscripta en el certificado de nacido vivo con el nombre que ella le puso y su apellido. El bebé no vive actualmente no ella y, si bien a la justicia de Familia se le dijo que están conviviendo todos juntos, lo cierto es que los supuestos padres genéticos y el bebé están en otro lado.
“Vienen seguido a verme, pero no están acá. Están en un hotel o alquilando hasta que esto se aclare”, reconoció.
