Las autoridades de la Dirección General de Escuelas (DGE) habían anunciado el 17 de agosto como fecha tentativa para el retorno a las clases presenciales absolutas del segundo y tercer ciclo del Primario, es decir, los alumnos de cuarto a séptimo grado. La fecha, por razones que se desconocen, no se cumplió, y este lunes sí volvieron a las aulas unos 240.000 chicos perteneciente a dicha modalidad.

Tras la experiencia con los estudiantes del Nivel Inicial (salita de 4 y 5 años) y Primer Ciclo (1ro, 2do y 3er grado) del Primario, ahora completan el esquema presencial el resto de los estudiantes. De modo que, de ahora en más, al menos hasta que la situación epidemiológica lo permita, todos los estudiantes del Primario dejan de lado el distanciamiento y cursan juntos en un mismo espacio físico.

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De esta manera, se crea una única burbuja, pero se siguen respetando las normas de higiene: uso de tapaboca, lavado de manos y aplicación constante de alcohol en gel.

“Estamos felices. Hace un año y medio que no nos vemos porque cursábamos en burbujas discontinuas”, dijo Agustina, una estudiante de 7mo grado de la Escuela Quintana de Ciudad.

La joven aseguró que fue un año complicado, incluso, manifestó que aún están revisando conceptos de 6to grado que no quedaron del todo aprendidos durante la virtualidad.

Volver a empezar

Los rostros de los estudiantes como los de sus padres lucían con una sonrisa y que en ambos casos las ganas de volver a las aulas estaba latente. “Este momento lo estábamos esperando hace tiempo. Volvemos con miedo, porque no sabemos cómo avanzará el virus, pero con la tranquilidad de que los chicos saben mejor que uno cómo cuidarse”, dijo María Elena, madre de uno de los alumnos que arrancaba la presencialidad absoluta.

Jacinto, abuelo de Nicolás, aseguró que “era necesario este regreso. Si bien los aprendizajes fueron bien aprendidos y no le costó mucho la virtualidad, creo que lo que más le afectó fue estar tan separado de sus compañeros. Hoy siento que el vínculo con el otro es escencial para él”.

A la hora de hablar sobre los miedos y contagios, los padres se mostraron cautelosos. “Realmente no podemos saber qué pasa dentro de las aulas porque no podemos ingresar. Nos guiamos por lo que nuestros hijos nos cuentan y, aparentemente, los cuidados de higiene y demás están presentes”, manifestó Rosa María.

Asimismo agregó: “Somos los padres los que debemos enseñarles a nuestros hijos los cuidados que deben tener para manejarse en el aula, en el micro y demás. Igual considero que los niños son los que más claro tienen todo lo que concierne a la higiene. Lo han asimilado muy bien, de hecho no están vacunados y los contagios en este segmento son mínimos”.

Sólo un respiro

La pandemia por coronavirus sacudió al mundo entero. Muchos sectores se vieron muy afectados en su economía y uno de los que más lo padeció dentro del ámbito escolar fue el de los transportes escolares que, según sus propios trabajadores, “es un oficio que está en extinción”.

“Es un día histórico para mí. Hace un año y medio que no piso una escuela y, como verás, estoy solo. Realmente los transportistas fuimos muy afectados por esta pandemia, muchos desaparecieron y los que quedamos la estamos remando”, manifestó Jorge Bono que se dedica al oficio desde hace más de 40 años.

“Ya no quedan transportes escolares, la pandemia los hizo desaparecer. Previo a la pandemia yo distribuía por las escuelas a unos 30 niños. Tenía que organizarme muy bien con los traslados para no pisarme con uno u otro horario, hoy sólo transporto a 7 chicos. Todas las tardes las tengo libres”, expresó.

El trabajador manifestó que no sólo la pandemia los perjudicó sino también la crisis económica: “Cobro $7.000 el servicio y no todos están en condiciones de pagarlo. Muchos, con la presencialidad, decidieron trasladarse en colectivo. La situación está mala para todos”, refirió.

Otros que también comienzan a respirar son los dueños de kioscos ubicados en puntos estratégicos aledaños a las escuelas. “Fueron meses tremendos, pero gracias a Dios subsistimos y ahora empezamos a respirar un poco más tranquilos”, comentó Valentina que define este lunes como “histórico” ya que la normalidad vuelve al negocio, pero también consignó que el movimiento no fue mucho.

“Tal vez porque estamos a fin de mes o vaya a saber por qué, pero las ventas fueron muy flojas en el arranque de las clases. Es evidente que muchos se trajeron la merienda desde casa, pero también que no hay plata”, confesó, pese a ello, aseguró que el hecho de que los chicos ya estén en las aulas de manera presencial ya cambia todo el panorama.

Qué pasará con el transporte público

Una de las mayores preocupaciones que surgió desde el momento en que se anunció la presencialidad en las aulas fue qué pasará con el sistema de transporte público ya que muchos padres advierten que las unidades vienen “con muchos más pasajeros del cupo permitido”.

Frente a esto, las autoridades de la cartera conducida por Natalio Mema refirieron: “Las frecuencias están casi al 100% en la mayoría de los horarios “punta”. De todas maneras, se sigue monitoreando con el Sistema Inteligente de Transporte (SIT) para ver si hay que ajustar horarios. 

Ver también: Cómo funcionó el transporte público

En el arranque del ciclo lectivo 2021, la mayoría de los recorridos circuló por debajo de la carga autorizada por unidad. “Sólo se permitirá que se complete al 80% de la capacidad. Es decir, todas las butacas irán ocupadas y se aceptará que un cupo de 20 personas viaje parada”, advirtieron fuentes oficiales.

Antes de la pandemia, podían viajar entre 45 a 55 personas paradas. “Los usuarios que detecten inconvenientes lo pueden denunciar inmediatamente al Ente de la Movilidad Provincial EMOP al 148 opción 7”, añadieron.