La recuperación integral del Acceso Este marcará un antes y un después en la circulación del Gran Mendoza. Con una obra de gran escala que se extenderá por más de 11 kilómetros dentro de Guaymallén, el desafío inmediato es garantizar la fluidez del tránsito mientras se ejecutan los trabajos, que se extenderán por no menos de 30 meses.
Para eso, el municipio que encabeza Marcos Calvente ya definió un esquema de reordenamiento vial que incluye cambios de sentido en colectoras, ajustes semafóricos, desvíos del transporte público y una fuerte presencia de personal en la vía pública.
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Romina Zampieri, titular de Planificación Vial de la Dirección de Obras por Administración de la Municipalidad de Guaymallén, detalló cómo se trabaja en esta etapa previa y concurrente a la obra, que comenzará a sentirse en la rutina diaria de miles de conductores.
Cambios en las colectoras: un giro clave en la seguridad vial
Uno de los ejes centrales del plan será la modificación del sentido de circulación de las laterales del Acceso Este. A partir del 9 de febrero, la Lateral Norte circulará de este a oeste y la Lateral Sur de oeste a este, replicando el sentido de la traza principal.
Según explicó Zampieri, este criterio responde a estándares internacionales de seguridad vial y busca reducir maniobras riesgosas y conflictos de tránsito. En paralelo, se prohibirá el estacionamiento en ambas colectoras en tramos clave, especialmente entre Hilario Cuadros–Cañadita Alegre y La Purísima–Curupaytí, durante todo el tiempo que duren las obras.
La implementación anticipada de estas medidas apunta a que los conductores se familiaricen con los cambios antes del inicio del ciclo lectivo y del cierre parcial del Acceso.


Ajustes semafóricos y vías alternativas para descomprimir el flujo
Otro punto sensible es la reconfiguración de los semáforos en cruces estratégicos. Intersecciones como Houssay y Adolfo Calle o Urquiza y Bandera de los Andes, hoy reguladas con semáforos de cuatro tiempos, pasarán a un esquema de dos tiempos, habilitando el giro a la izquierda con precaución, tal como establece la Ley 9024 de Seguridad Vial.
El objetivo es claro: evitar cuellos de botella ante el desvío del tránsito pesado y liviano desde la traza principal hacia las colectoras. Además, se evalúan modificaciones dinámicas en otros cruces como Sarmiento, Pedro del Castillo y Pringles, con ajustes que podrán variar según el comportamiento real del tránsito.
Zampieri fue clara en este punto: “el plan es flexible y se revisará de manera diaria, en función del flujo vehicular y de las conductas de los conductores”.

Durante el desarrollo de la obra, el municipio dispondrá de una guardia permanente de tránsito y accidentología sobre colectoras y laterales. Inspectores, peritos y personal especializado estarán abocados a intervenir de forma inmediata ante cualquier siniestro, con el objetivo de liberar rápidamente la calzada y evitar bloqueos prolongados.
Este esquema contará con la colaboración de la Policía Vial de Mendoza y se complementará con un control estricto de la señalización, que deberá cumplir con la normativa provincial vigente. La cartelería será responsabilidad de la empresa adjudicataria, pero bajo supervisión municipal.
Los puntos más conflictivos del Acceso Este
Más allá de la planificación, el municipio ya identificó los sectores con mayor riesgo de congestión, y sobre los que los conductores deberán tener mayor paciencia. Entre los llamados “puntos rojos” aparecen:
- Alfonsín Storni y Lateral Norte.
- Houssay y Adolfo Calle.
- Urquiza y Bandera de los Andes.
- Sarmiento y Lateral Norte.
- El tramo entre La Purísima y Hilario Cuadros, conocido como el “Puente de Colores”.
En estas zonas confluyen tránsito urbano, transporte público, comercios, estaciones de servicio y circulación de camiones de carga pesada, lo que exigirá una coordinación constante entre Tránsito, Comercio, Policía Vial y las delegaciones municipales.
Más allá de las molestias temporales, Zampieri destacó que el impacto positivo una vez finalizados los trabajos será importante. La obra permitirá incorporar una tercera trocha por mano, eliminar cuellos de botella históricos y construir nuevos pasos que conectarán calles clave como Rosario–Houssay, Avellaneda–Azcuénaga y Urquiza norte–sur.
Estas mejoras apuntan directamente a reducir el índice de siniestralidad, mejorar la conectividad este-oeste y norte-sur, y ordenar uno de los corredores más transitados de Mendoza.
