La mística del rock barrial y la fidelidad incondicional de sus seguidores volvieron a dejar una postal imborrable en las páginas culturales de la provincia. Cristian “Pity” Álvarez regresó a los escenarios mendocinos tras 13 años de ausencia y lo hizo con un concierto de proporciones épicas en el Teatro Griego Frank Romero Day.
Ni el frío polar de una noche cruda, que incluyó pasajes con caída de aguanieve sobre los cerros, logró frenar a una multitud de fanáticos que colmó las gradas del anfiteatro municipal para presenciar el retorno de uno de los últimos íconos del rock nacional.
Durante casi tres horas de un show potente y continuo, el líder de Viejas Locas e Intoxicados demostró la vigencia de su cancionero popular. La extensa lista de temas dejó en claro la cantidad de clásicos que el artista acumula en su trayectoria, al punto de haber dejado varios éxitos fuera del repertorio en una velada que bien podría haberse prolongado hasta el amanecer.
A diferencia de las presentaciones que marcaron su regreso a la actividad en Rosario y Córdoba, donde el esquema inicial había sido distinto, el Pity optó por una apertura de alto voltaje para calentar los motores de un público que combatía las bajas temperaturas.
El puntapié inicial estuvo a cargo de “Religión”, una elección enérgica que encendió de inmediato las tribunas del teatro griego.
A partir de ahí, el recital alternó entre las distintas épocas del músico. La primera mitad del show avanzó de manera sólida hilvanando títulos emblemáticos como “Está saliendo el sol”, “Volver a casa”, “Mi inteligencia intrapersonal”, “Me gustas mucho”, “Fuiste lo mejor”, “Balada para otra mujer”, “Intoxicado”, “Sr. Kioskero”, “¿Qué vas a hacer tan sola hoy?”, “Reggae para Mirtha” y “Lejos de ser”.
La segunda parte del concierto no dio tregua y mantuvo la intensidad con clásicos coreados de principio a fin: “Caminando”, “Árbol de la vida”, “Casi sin pensar”, “Me vuelvo al Sudeste”, “Reggae para los amigos”, “Homero”, “Fuego”, “Lo artesanal” y “Perra”.
Para el gran cierre de la noche, el Pity reservó una trilogía infalible que desató la locura colectiva en los sectores generales: “Nunca quise”, “Quieren rock” y “Una piba como vos”.
Más allá de lo que sucedía dentro del anillo del Frank Romero Day, se vivió una postal clásica de las grandes noches mendocinas que terminó por descolocar al propio cantante. Como es habitual en los eventos de gran magnitud, la gente que no ingresó al teatro griego disfrutó el show desde los cerros.
Ver las laderas repletas de familias y jóvenes encendiendo fogatas y cantando cada tema bajo un frío extremo y con aguanieve por momentos, generó un genuino asombro en el Pity, quien lo agradeció desde el escenario.
Los homenajes al Indio Solari
El concierto estuvo atravesado por una carga emotiva particular debido al fallecimiento de Carlos Alberto “El Indio” Solari, ocurrido apenas nueve días atrás.
Tratándose de dos figuras centrales de la cultura popular argentina, Álvarez no dejó pasar la oportunidad de rendirle tributo al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a través de sutiles pero contundentes guiños que el público celebró con aplausos y emoción.
El primer homenaje explícito llegó de la mano de la tecnología: durante la interpretación de la canción “Se fue al cielo”, la imagen del Indio Solari se proyectó de forma en las pantallas del escenario secundando la performance del Pity.
El segundo pasaje de comunión ricotera se dio minutos más tarde, cuando el saxofonista de la banda se desvió momentáneamente de los arreglos originales para interpretar durante algunos segundos el riff histórico de “Ji ji ji”.
La lista

