A tres meses de la muerte del esposo de Ana Rosenfeld, la letrada le dedicó un sentido mensaje en su cuenta de Instagram: “Hoy hace 3 meses sonó mi celular a las 5.20 de la mañana no quería atender porque imaginaba la razón del llamado.. del otro lado de la linea una voz fría me decía lo que nunca quise escuchar”, empezó diciendo la abogada.

Pero eso no fue todo, ya que la letrada confesó que el dolor por su partida sigue más vigente que nunca. “Aún sigo esperando que abras la puerta de casa.. y poder contarte el día a día… donde voy… que hago… pero solo nos vemos todas las noches en mis sueños.. cuando duermo despierta hablamos lloramos y te acaricio, te extraño mi vida”, concluyó en su sentido posteo.

Para cerrar su desgarrador mensaje la abogada añadió el emoticón de un corazón roto. Decenas de famosos le hicieron llegar sus mensajes de apoyo y sus condolencias por todo el dolor que aún hoy sigue sintiendo. Uno de ellos fue Jey Mammon, quien le manifestó: “Siempre con vos”. Karina Jelinek hizo lo propio con el emoji de un corazón roto.

La historia de amor

Se conocieron en la facultad cuando ella era muy joven (a los 20 ya se había recibido de abogada), pero en ese momento no pasó nada. Tiempo después, cada uno se casó y, una vez divorciados, se reencontraron. 

“Estudiamos juntos. Nos reencontramos hace 36 años, vino a mi oficina por un tema laboral con quien era mi pareja, él no llegaba y me dijo que lo atendiera yo. Fue de a poco porque teníamos una relación cada uno por nuestro lado. Recordamos historias de la facultad. Después me fui de vacaciones a Brasil con mi hermana y él se apareció de sorpresa, empezó una relación hermosa y no paró”, recordó Ana recientemente en una entrevista con Ángel de Brito en Los ángeles de la mañana.

“Marcelo era un hombre feliz que disfrutaba todo y siempre supo que estaba enfermo de otras cosas”, dijo y recordó cuando durante la internación por COVID-19 los médicos pidieron autorización para realizar procedimientos: “Nos dicen que si no lo intubaban se moría, me despedí de él y lo emocioné con mis palabras. Sentí que le tenía que dar valor porque para él que lo intubaran era una despedida, no era como una anestesia de una operación”.