Con la pandemia, el teletrabajo llegó para quedarse. Así lo demuestra varias encuentas realizadas en Europa y América, las que aseguran que las empresas aumentaron el trabajo en remoto para mantener su actividad. Y aunque a muchos les guste y lograron una mayor conciliación familiar y laboral, lo cierto es que también trajo algún que otro inconveniente: muchos se qujan de que las jornadas son interminables.

Trabajar de forma asíncrona se entiende como la manera de trabajar en equipo de modo diferido en el tiempo, es decir, en distintos momentos del día. Y su principal diferencia con los modelos de trabajo tradicionales radica en que no se espera que todo el mundo esté disponible y trabaje en las mismas franjas horarias”, dijo Phil Libin, co-fundador la app Mmhmm,al sitio Vogue.

Asincrónico significa que dentro de una secuencia predefinida las cosas no suceden al mismo tiempo para todos. Por tanto, los principios asincrónicos permiten a las personas elegir cuándo, dónde y en qué trabajar, y durante cuánto tiempo hacerlo.

El objetivo de esta novedosa modalidad de trabajo es romper con la tiranía del modelo tradicional sincrónico, en el que no siempre se priorizan tareas y es complicado diferenciar lo importante de lo urgente. De este modo, empresas y trabajadores disponen de su tiempo de la forma que mejor funcione para cada uno de ellos, favoreciendo la flexibilidad, la conciliación y la calidad de vida. No importa tanto el cuándo o el dónde se realice, sino que el trabajo se haga de forma eficiente.

“El trabajo asíncrono ofrece a los trabajadores la flexibilidad para decidir en qué horas del día son más productivos, ofreciéndoles así mayor disponibilidad y conciliando mejor el resto de tareas y obligaciones”, aseguraron desde Mmhmm.

Y señalaron que esta modelidad aumenta la felicidad del colaborador: “Un trabajador que se sienta libre de elegir cuándo y dónde trabajar sufrirá menos estrés que aquel que se vea obligado a cumplir con unos objetivos de manera inmediata e innecesaria”, apuntaron.