Credit: Ariela Sanchez

Mateo Sujatovich desembarcó este sábado en Mendoza y no decepcionó. Con su gira “Conociendo Rusia presenta Mateo”, el músico se metió de lleno en esa intimidad que buscaba transmitir con su nuevo formato y logró convertirla en una experiencia compartida con el público.

Credit: Ariela Sanchez

El Teatro Mendoza fue el escenario elegido para una noche en la que las canciones más conocidas del artista convivieron con otras que, aunque quizás no tienen la misma popularidad, fueron coreadas por sus seguidores con la misma intensidad.

Desde los temas de Cabildo y Juramento hasta distintas etapas de su recorrido musical, la respuesta de la sala dejó en claro que el vínculo entre Sujatovich y su público no depende de una banda completa ni de una gran puesta en escena.

La propuesta tuvo algo de confesión y algo de encuentro. Porque, al final, ¿quiénes somos si no somos nosotros mismos primero?.

Una guitarra, un piano y un café

Sujatovich mostró sus distintas facetas como artista. La guitarra, su compañera durante buena parte del espectáculo, fue apenas uno de los instrumentos que utilizó durante la noche. También hubo lugar para la armónica, el piano y hasta un DJ set, en una presentación que encontró distintas maneras de recorrer sus canciones.

Y hubo un detalle que acompañó buena parte de la velada: un café en la mano.

La escena, lejos de romper con la propuesta, pareció reforzarla. Mateo no necesitó una distancia solemne para ocupar el escenario. Se mostró cómodo, cercano y dispuesto a jugar con los tiempos del show, con las canciones y con las reacciones de quienes estaban del otro lado.

En ese formato, los silencios también tuvieron su lugar. Una risa, un comentario o un chiste podían convertirse en parte del espectáculo. La intimidad no se construyó solamente con la música, sino también con esa posibilidad de compartir el momento sin tanta distancia entre el artista y el público.

El momento que hizo levantarse a todos

Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con “Quiero que me llames”. Allí, Sujatovich se retiró del escenario e invitó al público a levantarse de sus asientos para cantar y bailar con él.

La escena terminó de romper la separación tradicional entre el escenario y la platea. Los espectadores dejaron sus butacas y se sumaron a una canción que funcionó como uno de los puntos más altos de la presentación.

Si el objetivo de este nuevo formato era generar cercanía, ese momento fue una de las postales más claras de que la propuesta había encontrado su lugar.

Magnolia Monti, la voz mendocina que abrió la noche

Antes de la presentación de Sujatovich, el escenario del Teatro Mendoza recibió a Magnolia Monti, la artista mendocina seleccionada para abrir el show.

La convocatoria había sido pública y tenía como objetivo darle un espacio a un proyecto local. La elegida fue Valentina, conocida artísticamente como Magnolia Monti, cantautora y compositora que viene construyendo su recorrido dentro de la escena independiente.

Su propuesta combina influencias del soul, el R&B, el bolero y el folclore. Entre sus trabajos se encuentra Nómada, su primer álbum de estudio, un proyecto que también cuenta con una trilogía audiovisual.

Y así, entre un café, una guitarra, una armónica, un piano y una sala que terminó bailando, “Conociendo Rusia presenta Mateo” encontró en Mendoza una manera concreta de hacer honor a su nombre: mostrar al artista desde un lugar más personal, más cercano y, sobre todo, más humano.