Esto me lo contó mi querido amigo el filósofo chino Tai Hue-Von en el templo de Mean-a-fanao, mientras comíamos unas hamburguesas de arroz relleno. Los chinos necesitaban cinco mascotitas para representar a los juegos olímpicos que se van a desarrollar en ese país, donde la guía de teléfono viene en 1.234 tomos. Entonces decidieron elegir a cinco animalitos del lugar.

    Eligieron a un pez llamado beibei representando a los deportes acuáticos, a un panda jingjing relacionado a las artes marciales, a una golondrina (nini) ligada a la gimnasia, a un antílope tibetano yingying ligado al atletismo y, por último, la llama olímpica huanhuan, que representa, además, al futbolfútbol y al basquetbasquet, digo, porque al parecer en china todo se repite. Es un país con gastritis. Los muñequitos fueron llamados Fuwa y son realmente muy simpáticos y ahora muy temidos porque se los considera mufa.

    El pueblo chino asoció los acontecimientos malos ocurridos últimamente en el país con la mala suerte que irradian los muñequitos. Al antílope tibetano, con las revueltas ocurridas en el Tíbet, a huanhuan con los inconvenientes que tuvo en su transcurrir por el mundo la llama olímpica y al panda con el terremoto, ya que este simpático animalito es de la región de Sichuan, azotada por el terrible sismo. El asunto ha trascendido y son muchos los que le echan la culpa de los malignos sucesos a los muñequitos Fuwa que, paradójicamente, significa niño de buena fortuna. Así que dicen que las olimpíadas van a venir mufadas.

    Es posible que el jabalí se oponga a que arrojen la jabalina, que la Sony se oponga al lanzamiento del disco, que en el básquet el aro sea remplazado por un cogollo, que al fútbol nadie le de pelota, que el lanzamiento del clavo le gane al lanzamiento del martillo, que la pileta de waterpolo se quede helada, que pongan en cana a la lucha libre, que el karate sea suspendido por falta de karate, que el boxeo termine a las piñas, que al ciclismo lo bicicleteen, que el remo haga agua por todos lados, que a la equitación se le suelten todos los caballos y que los de la maratón corran la coneja. Los muñequitos de Beijing son yeta. Es posible que los ganadores, ni se atrevan a subir al podio. En la tierra del Yeti, los muñecos son yeta.