Casa Drummond, el centro de hospitalidad de Bodega Trivento ubicado en Luján de Cuyo, que acaba de obtener el Best Of Wine Tourism -una de las distinciones internacionales más relevantes del turismo del vino- ahora abre su restaurante en Mendoza.
La residencia, con más de ocho décadas de historia, ya ofrecía tienda de vinos, degustaciones guiadas y un wine bar. A partir del 2 de noviembre el circuito turístico queda completo para quien quiera combinar vino, gastronomía y arquitectura en un solo paseo.
Una cocina junto a productores locales
La propuesta gastronómica está a cargo de la chef Nadia Haron y se apoya en productores de la zona. En lugar de armar menús fijos por temporada, el restaurante renueva sus platos con frecuencia, según los ingredientes que consigue en cada momento. Algunos platos serán permanentes porque están ligados a la identidad del lugar, y otros irán rotando.

La chef explicó que busca una cocina pensada para que el visitante quiera volver, más enfocada en despertar recuerdos que en sorprender con espectáculo. Los comensales pueden elegir entre carta, menú de dos pasos o menú de tres pasos.
Los sábados y domingos se suma un brunch con tres opciones dulces y tres saladas, acompañado de una copa de espumante e infusiones. El lugar abre todos los días de 12 a 17. Los viernes y sábados extiende el horario hasta las 22, con reserva previa.

Además del restaurante funciona un wine bar de clima más informal, con tapas frías, calientes y dulces. Allí se puede pedir vino por copa o por botella, probar flights temáticos de tres etiquetas o elegir coctelería de autor con sello de la bodega. Se sirve en los salones principales y en la terraza con vista a los jardines.
Una casa recuperada y un premio internacional
Trivento adquirió la propiedad en 2021 y encaró una restauración en tres etapas para conservar su estructura original y adaptarla a las comodidades actuales. El proyecto y el diseño de interiores estuvieron a cargo de estudios y profesionales mendocinos. La casa mantiene sus muros de piedra, las maderas nobles, los arcos y la escala acogedora de sus ambientes. Sus jardines, originales de 1940, se integran visualmente con los viñedos que la rodean.
Fernanda Vila, gerente de Turismo y Hospitalidad de la bodega, señaló que el desafío fue sumar usos nuevos sin perder el espíritu de la casa, para que los visitantes se conecten con la historia, el paisaje y la variedad de vinos. Las obras permitieron abrir al público los espacios de la planta baja, entre ellos los salones y la terraza.

Gracias a este extenso trabajo de reconversión, recientemente la Casa Drummond fue distinguida como Global Winner en los premios Best of Wine Tourism, en la categoría Arquitectura y Paisajismo, en representación de Mendoza. Según la bodega, el proyecto generó empleo directo y también movimiento económico para productores, servicios logísticos y prestadores turísticos de la zona.
