Ya transcurre el tercer mes del año y sin embargo, a  muchas personas se las escucha mencionar lo cansadas que están…¡aún cuando han tenido vacaciones! Y es que el día a día y todas las actividades que se deben realizar durante la jornada, acaban muchas veces, ‘pasando factura’. Pero hay ocasiones en que este cansancio es debido a causas más serias. Por ejemplo, hay enfermedades que pueden producir una fatiga constante.

Ante esta situación, los especialistas recomiendan que si esta sensación de cansancio es persistente y la persona se siente más extenuada de lo habitual y, sobre todo, esta debilidad no remite con el reposo adecuado, se acuda al médico para que confirme que la causa no es una patología orgánica. Una vez descartada esta, se debe volver la vista al propio interior. Pero, más bien, a cómo cada uno se toma la vida y cómo influye el estrés. Y es que, vivir siempre ‘alarmados’ y con ansiedad…¡agota!

¿Qué causa la fatiga y cómo se puede uno librar de ella para estar mejor? Veamos algunas preguntas que pueden ayudar a reconocer si este cansancio va más allá de lo normal.

¿Por qué hay personas que, sin sufrir una enfermedad orgánica, están siempre cansadas?

Los motivos por los que uno se puede sentir cansado son muchos. En un principio, se lleva un ritmo de vida poco sano. El nivel de exigencia y el número de responsabilidades llevan a ir todo el día corriendo. Y el cerebro, cuando vas de prisa, interpreta que hay un peligro, y desencadena la respuesta de ansiedad. La ansiedad fatiga.

El propio ritmo de casa, los hijos y el trabajo lleva a no poder dedicarle tiempo a los hábitos de vida saludables como dormir de forma reparadora, practicar ejercicio físico, o el solo hecho de dedicarse tiempo a uno mismo.
 
El estrés, la ansiedad, la depresión, ¿son causas de fatiga?
Sí. La ansiedad es la respuesta que damos cuando uno se siente amenazado, cuando se detecta un peligro.

Es la respuesta que ‘nos pone a salvo’. Para ello, el sistema nervioso libera adrenalina y cortisol, que permiten dar una respuesta vigorosa para huir (eso es lo que hace cuando se percibe una amenaza).

También se aceleran la respuesta cardíaca, la tensión, la respiración. Esta respuesta permite ponerse a salvo de amenazas reales que atentan contra la vida o cuando se está en verdadero peligro. El problema es que el cerebro toma como peligroso la idea de perder un trabajo, de no estar a la altura, de que la pareja falle, de no decir lo correcto en el grupo… y activa el sistema nervioso igual que si se estuviera delante de un peligro.

Esta respuesta de ansiedad deja al cuerpo agotado, por eso la ansiedad produce fatiga.

¿Cuándo se puede considerar que el cansancio no es normal y hay que consultar a un especialista?
En el momento en el que el cansancio esté limitando la vida, como perder la atención, la concentración, la memoria, tener ganas de llorar, sentir que no se llega a todo, perder el autocontrol y la paciencia, se debería pedir ayuda para que se pueda vivir la vida que cada quien se merece: una vida serena a pesar de la adversidad.

Es decir, hay que buscar ayuda o recursos en el momento en el que el cansancio, no siendo algo puntual como por ejemplo, la llegada de un bebé a casa, esté limitando la vida.
 
¿Por qué el ejercicio ayuda a vencer el cansancio?
Porque la actividad física es un activador físico y cognitivo. Las personas que practican ejercicio de forma regular se sienten con mejor estado de ánimo, con mayor energía, duermen mejor, regulan su estrés y sus funciones cognitivas funcionan mucho mejor.

¿Qué tipos de ejercicios ayudan a superar la fatiga física y mental?
Cualquier tipo de ejercicio, tanto aeróbico como de fuerza, que esté supervisado y aconsejado por un preparador físico. Son los profesionales del deporte, es decir, los licenciados en ciencias de la actividad física y del deporte, los que deben decir cómo, cuándo, cuánto y qué tipo de ejercicios debemos realizar.
 
¿Y la alimentación? ¿Cómo influye?
La alimentación es importantísima. Es la ‘nafta’ que necesita el organismo para que este funcione.

Tips que pueden ayudar a vencer el cansancio y tener más energía:
– Practicar técnicas de meditación.


– Pensar en positivo. El pensamiento negativo y anticipar continuamente todo lo malo que puede pasar, es agotador a nivel emocional.
– Tener un equilibrio entre el trabajo, la vida familiar y la personal.- Saber priorizar. No todo puede ser igual de importante ni igual de urgente.
– Dedicar tiempo de calidad: ducharse tranquilos, comer sentados y disfrutando de la comida, vestirse sin contestar mensajes a la vez.
– Estar en el presente. Aprender a estar en el aquí y en el ahora.
– Vivir despacio. Ir sin prisa. Caminar, comer, hablar, trabajar un poquito más despacio.
– Sonreír. Es la manera con la que el cerebro interpreta que uno se siente a gusto y de deducir que no se vive en un entorno amenazante.


– Cultivar la paciencia. No es un drama que no contesten inmediatamente al WhatsApp, ni al correo, ni hay que tener el último modelo de lo que sea sobre la marcha.
– Cuidar los hábitos saludables: ejercicio, descanso y alimentación.