Mientras la Justicia intenta determinar si la joven de 21 años que denunció una violación en manada en Luján de Cuyo fue drogada, se encendió la alarma por la venta “libre” de potentes sedantes en veterinarias.

Según indicó Sergio Saracco, jefe de Departamento Toxicología del Ministerio de Salud de Mendoza y especialista en Medicina Legal, existe un vacío legal que le permite a estos locales la comercialización de fármacos sin restricciones, como sí tienen las farmacias.

Por el hecho que sucedió durante una reunión en la casa de la víctima, quedaron imputados cuatro jóvenes, de entre 19 y 23 años, que pasarán a prisión. Durante la detención, se secuestraron varios elementos, entre ellos, sedante líquido de uso veterinario, que comúnmente es utilizado en caballos.

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Existen diferentes drogas que son empleadas para equinos, las más comunes entre los veterinarios son la acepromacina que es un sedante mayor- y la xilacina, un alfa-2 adrenérgicos que produce marcada sedación y analgesia.

Según indicó un especialista dedicado a la atención de caballos- que prefirió resguardar su nombre- son “prácticamente de venta libre porque si bien deberían venderse bajo receta, en las farmacias veterinarias nunca se piden. No hay una legislación estricta. Pero si se observan los frascos está consignada la leyenda: ‘Úsese sólo por el médico veterinario’”, afirmó.

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El precio de estas formulaciones van desde los $400 a los $1.500 y también se pueden conseguir en Internet, aunque en la mayoría de las páginas hay limitaciones y se pide un registro profesional.

Los especialistas lo utilizan para realizar diferentes maniobras en los animales como suturas, premedicación de la anestesia, para hacer una maniobra ginecológica u odontológica, entre otras.

La combinación con el alcohol

Saracco señaló que los jóvenes utilizan diferentes drogas de uso veterinario porque son fáciles de conseguir y las combinan con bebidas para potenciar el efecto del alcohol, como sucede con la conocida “jarra loca”.

“No se trata de la potencia de estos productos, si no de la facilidad para adquirirlos”, dijo y aclaró que tienen características similares a los sedantes para humanos.

En este sentido ejemplificó que la “ketamina no se puede comprar en farmacias sin una receta archivada y viene en frascos pequeños de 25 ml. Sin embargo, se consigue en veterinarias por 100ml”.

“Son represores que actúan a nivel cerebral muchas veces para prolongar el efecto de la fiesta y para no tomar grandes cantidades de alcohol se potencian con un psicofármacos. Pero también se aumentan los efectos secundarios, quedando el consumidor en un estado de vulnerabilidad”, refirió.

Y agregó: “Por eso el alcohol está relacionado con riñas, los golpes y prácticas de sexo no seguro”.

Recalcó que todos estos productos deberían venderse en farmacias con receta archivada como otras drogas y que tampoco deberían estar expuestas para que cualquier cliente las tome sin problema.