El modelo más nuevo y más grande del Dreamliner de Boeing, el 787-10, hizo su primer vuelo el viernes pasado, dando inicio al programa de pruebas para el jet norteamericano de alta tecnología.
El avión, cuyo precio de lista es de USD$ 312,8 millones y completa una familia de tres Dreamliners construidos con compuestos de fibra de carbono, voló bien, dijeron los pilotos.
“Tuvimos un gran vuelo”, dijo el capitán Tim Berg en una conferencia de prensa después del vuelo. El avión “funcionó exactamente como pensábamos”.
El Boeing 787-10 se está construyendo en la fábrica de Boeing en North Charleston, Carolina del Sur, debido a su gran tamaño.
La instalación es la única fábrica de ensamblaje de aviones de la empresa fuera del estado de Washington y que, a diferencia de las demás, no está sindicalizada.
El mes pasado, el nuevo avión proporcionó un telón de fondo para la visita del presidente Donald Trump a la fábrica Boeing, donde prometió impulsar la fabricación estadounidense y castigar a las empresas por trasladar empleos al extranjero.
Compañías en Japón, China, Italia, Suecia, Francia y Gran Bretaña producen muchos de los componentes principales del 787, como las alas, secciones del fuselaje y el timón.
Para el 787-10, las aerolíneas pueden elegir motores de General Electric de los Estados Unidos, o Rolls-Royce de Gran Bretaña.
El primer 787-10 despegó a las 9:38 a.m. EDT (13:38 GMT) y aterrizó a las 2:35 pm EDT.

El avión es una segunda versión más larga del original 787-8, el cual debutó en 2011. Es 5,5 metros más largo que el 787-9 y cuenta con asientos para 330 pasajeros, 40 más que el 787-9 y 88 más que el 787-8.
El 787 ha sido un éxito comercial, con 1.200 pedidos firmes mientras que las aerolíneas lo utilizan para abrir nuevas rutas entre las ciudades más pequeñas que pueden ser rentables con el eficiente avión.
Airbus compite contra el 787-10 con su A330neo, una remake de su antiguo A330 con casco de aluminio equipado con motores de bajo consumo.
Ambos aviones están optimizados para vuelos más cortos en comparación con otros aviones de tamaño medio de dos pasillos.
Después de las enérgicas ventas iniciales, los pedidos para ambos se han desacelerado, con Airbus vendiendo algo más de 220 unidades de su A330neo.
Hasta ahora, el 787-10 ha registrado 149 pedidos de nueve clientes, alrededor del 12% del total de pedidos firmes para la serie 787.
El mediano 787-9 ha capturado algo más de la mitad del total de pedidos.
Después de pasar las pruebas durante este 2017, se espera que el 787-10 entre en servicio en 2018 en las aerolíneas.

