Luz, cámara…¡y mucha moda! Y es que el próximo domingo, la red carpet que engalana la nueva edición de los Premios Oscars sin duda, se transformará en una verdadera pasarela de moda y tendencias al desfile de las actrices y personalidades de la industria del espectáculo.

Así, cada año, la alfombra roja de los Oscar pasa a ser la vidriera más importante del mundo y también, la más analizada. A solo unos días de esta la celebración 91 de este gran este evento, veamos algunos de los diseños más icónicos de su historia.
El vestido de flores de Givenchy de Audrey Hepburn

Para los Oscar de 1954 Audrey lució por primera vez en un acto público una de las creaciones del discípulo de Balenciaga. Fue toda una revolución: hasta ese momento el poder estaba en las manos de los grandes estudios, con las diseñadoras de vestuario de las películas encargándose de vestir a las actrices en cualquier ceremonia.
La de Hepburn-Givenchy fue la primera de una lista interminable de colaboraciones que ahora sirven a las firmas a alcanzar a una audiencia global. Aunque Audrey lo hizo por amor hacia su amigo, hoy en estas asociaciones nada queda al azar y suelen ser un requisito firmado por contrato para los rostros de las firmas: de Jennifer Lawrence con Dior a Emma Stone con Louis Vuitton.

Las transparencias de Barbara Streisand
Con un modelo poco decoroso que escandalizó a la sociedad americana más puritana, Barbara Streisand, pionera en lucir transparencias y más piel de lo políticamente correcto par la época”, subió a recoger su estatuilla por “Funny Girl”.
Fue precoz y en el año 69 nadie lo entendió: “Streisand desnuda”, rezaban los titulares al día siguiente.

“Tenía dos opciones”, recordaba la actriz en W Magazine, “una era adorable pero muy conservadora y la otra era el traje pantalón con lentejuelas”. Una elección atrevida que su peluquero le recomendó desechar hasta el último momento. No pensó en el poder de los focos y los flashes: “¡No tenía ni idea de que cuando las luces me apuntaran se volvería completamente transparente! Yo quería llevar el cuello blanco y puños y el pelo hasta la altura del mentón. Pensé para mí que, como iba a ganar dos Oscar, ya sería más conservadora a la próxima”.
Luego llegarían otras mujeres y muchas más transparencias, de Cher a Kim Kardashian, pero Streisand puede presumir de haber abierto la veda (que nunca es tarea fácil). En la imagen, desde la izquierda: Cher de Bob Mackie en la ceremonia de 1988, Kendall Jenner en la gala del Met en 2017, Gwyneth Paltrow de Alexander McQueen en los Oscar en 2003 e Irina Shayk en las fiestas tras los Oscar de 2015.

Julia Roberts
El modelo ‘vintage’ de Valentino que Julia Roberts escogió (en el último momento) para recoger el Oscar por a mejor actriz Erin Brockovich en 2001.
La historia del célebre Valentino de Roberts tiene mucho de carambolas encadenadas: su estilista, Debbie Mason, había conocido a la ex modelo Cristina Viera trabajando para la revista Elle en los años ochenta. En 1991, Viera colaboraba con Valentino en temporada de alfombras rojas y le ofreció un vestido a Mason. Era la semana de los Oscar, cuando todas las actrices ya tienen su estilismo cerrado, pero Julia Roberts se había probado piezas de las principales firmas sin encontrar el suyo.

La intérprete fue hasta la boutique de la casa en Rodeo Drive, vecina de aquella de la que la echaban sin compasión en Pretty Woman. “Simplemente pensé que era un vestido bonito”, recordó después. El modelo en blanco y negro era un poco pequeño, pero se adaptó a contrarreloj y estuvo a punto para la noche de la entrega de premios. No era nuevo, pertenecía a la colección de 1992, una extravagancia que por entonces solo se permitían personajes como Winona Ryder.
Más vintages
El vestido de Julia Roberts no es considerado vintage por los puristas, “para ser etiquetado como verdaderamente vintage debería tener al menos 20 años”, defiende Elizabeth Mason, propietaria de una de las tiendas de segunda mano más famosas de Los Ángeles, The Paper Bag Princess. Pero más allá de tecnicismos, la elección de la protagonista de Erin Brockovich supuso un auge nunca visto en la demanda de prendas antiguas.
Desde entonces no es nada raro que al menos un par de actrices vistan alguna creación de los archivos de las casas de costura en los Oscar. En la imagen, desde la izquierda: Natalie Portman con un Dior de 1955 en el 2012, Reese Whiterspooncon un Dior del 55 en la gala del 2006, Jennifer Lopez con un Jean Dessès de 1959 en la edición de 2006 y Penélope Cruz, de Balmain en 2009 (cuando recogió su Oscar por Vicky Cristina Barcelona).

El heredero de Streinsand y sus transparencias
El vestido de Elie Saab con el que Halle Berry recogía el Oscar a mejor actriz por Monster’s Ball en el año 2002. Se convertía en la primera mujer negra en conseguir este premio.
Aunque el diseñador libanés abrió su casa de costura en el año 97, no fue hasta que Halle Berry le eligió para vestir en los Oscar en 2002 cuando su nombre alcanzó fama global. El modelo, con cuerpo de tul bordado y falda de tafetán, se ha convertido en uno de los vestidos más icónicos de todos los que han pasado por los Oscar.

Al año siguiente la Cámara Sindical de la Alta Costura le invitó por primera vez a desfilar en París, dando un vuelco al calendario de la semana, que acababa de despedirse de Yves Saint Laurent. Saab abría camino a una serie de creativos, del gusto de las mujeres de Oriente Medio, que hoy copan la costura parisina: de Zuhair Murad a Georges Hobeika o Maison Rabih Kayrouz.
A Elie Saab le sirvió para convertir su nombre en un imprescindible sobre cualquier alfombra roja y en sinónimo de vestidos de princesas, paillettes y tules. Pocas son las actrices que no se han enfundado alguna vez en sus creaciones. En la imagen, desde la izquierda: Angelina Jolie en la ceremonia de 2014, Jennifer Lopez y Emma Stone en 2015 y Naomi Watts en el Festival de Cannes en 2015.
Gwyneth Paltrow
Aunque el gurú de la moda Karl Lagerfeld, decía “piensa en rosa, pero no lo vistas”, Gwyneth Paltrow decidió rebatirle con un modelo de líneas sencillas de Ralph Lauren rosa edulcorado, un delicado vestido de tirantes con el que presumió de su Óscar. Esta rubia, de cara angelical, volvió a brillar en esta gala con un vestido capa firmado por Tom Ford en 2012.

Hilary Swank
Fue todo un éxito el vestido azul petróleo de Guy Laroche con el que la actriz Hilary Swank recogió su segundo Óscar, en ese caso, por “Million Dollar Baby”, un modelo mágico, ultrafemenino que indicaba la belleza de la espalda, a partir de ese momento, el nuevo escote.

Nicole Kidman
Nicole Kidman siempre acierta en los Óscars. Uno de los trajes más bonito que ha vestido para las galas fue el Dior firmado por Galliano, un vestido de satén verde pistacho, con aberturas laterales, y espalda descubierta, matizada con un redecilla en la que se prendía pedrería, flores y flecos. Sin embargo deslumbró con un Balenciaga rojo con lazada al cuello en la gala de 2007.

Angelina Jolie
Una de las actrices que más interés despierta y que casi nunca defrauda es Angelina Jolie. En 2012 conquistó al público con un modelo Atelier Versace de terciopelo negro, escote palabra de honor, un vestido muy sexi, que dejo a muchos con la boca abierta cuando la actriz posó mostrando con su pierna derecha, una imagen histórica al igual que la que escribió la modelo Cindy Crawford en la gala de 1991 con un espectacular vestido rojo también de Versace.

Así, el próximo domingo veremos con qué sorprenden -para bien y para mal-, una nueva alfombra roja de los tan esperados premios a la industria cinematográfica.
