Se largaron nomás las vacaciones y aquellos que habían logrado juntar unos manguitos en el 2009 arrancaron hacia los destinos elegidos. No es una temporada como para decir ¡ Ja, qué bestia, el aluvión de turistas que ha venido! Por lo menos, no en nuestra provincia, donde los hoteleros están parados al frente de los hoteles haciendo así con un trapito blanco. Tampoco están haciendo cola para entrar los turistas que han ido a los centros de turismo veraniegos tradicionales en nuestro país.
En la costa, la ocupación está algo por debajo de lo deseado y lo mismo ocurre en Córdoba, donde están sobrando burritos para las fotografías. Es que hay una retracción fuerte por las circunstancias que está viviendo nuestro país y que de ningún modo difiere de las circunstancias en que siempre ha vivido nuestro país. La gente cuida el mango y como a los hoteleros e inmobiliarios de la costa se les ha ocurrido cobrar cualquier locura por un alojamiento modesto, con cuatro camas, kichinet y vista al patio, muchos argentinos con posibilidades han preferido este año otros destinos.
Dicen que mucha gente va camino a Florianópolis, por ejemplo, y que en Camboriú la bebida de más consumo es el mate playero de los argentinos. Nosotros, menducos al fin, montañeses al fin, y con ganas de agua, hemos preferido Chile, porque ahora Chile nos sale un poquito más que en nuestro país, pero un poquito más con mar, ya es otra cosa. Si ya es jodido vivir en Argentina, miren si va a ser fácil pasar las vacaciones aquí.
Entonces otra vez el guevón, y el compadre y otros epítetos que no me animo a mencionar se han vuelto a escuchar en las playas de Viña, Reñaca, Concón y algunos derivados. A pesar de las esperas que hay que hacer en la aduana, dicen que las han reducido, los menducos otra vez optaron por el mar, aunque sea un mar más frío que novia enculada. Y ahí están pieles y adiposidades mendocinas sobre la arena fina de las playas chilenas, tentándose con las ofertas del Savory helado y de los pancitos de La Ligua. Comenzaron las vacaciones, che, chicas y muchachos, no se demoren mucho con la vuelta, que aquí hay un señor llamado 2010 que los está esperando. No se olviden.
