Para las autoridades de la Dirección General de Escuelas valió la pena visibilizar la existencia del Último Primer Día (UPD) ya que el arranque del ciclo lectivo se dio con total normalidad. Sin embargo, sí hubo festejos, en algunos casos con el acompañamiento de los padres, pero también la policía suspendió una fiesta en San Martín por encontrar a estudiantes alcoholizados y se procedió a darles una fuerte multa a los adultos responsables de sus hijos. 

“Pese a que no se desactivó, logramos el objetivo que fue que, durante cuatro días, los padres, los alumnos y docentes tuvieran el tema del UPD a flor de piel y los resultados son muy positivos: los chicos que 5to año llegaron en óptimas condiciones a sus establecimientos escolares y arrancaron la jornada con normalidad”, dijo a El Sol José Thomas, titular de la DGE.

El funcionario resaltó que el éxito de la campaña estuvo en que el tema se habló en la calle, en los medios, en la familia. “La preocupación en la que nos tenemos que focalizar es por qué los chicos necesitan alcoholizarse para festejar y eso hay que visibilizarlo y encontrar el por qué de la cuestión”, resaltó el funcionario.

El “Último Primer Día” se viene realizando desde hace cinco años y, cada vez, son más los jóvenes que se suman a la moda de festejar el día previo a comenzar las clases. La idea es asistir a clases recién salidos de la fiesta y arrancar el año en ese estado, algo que ha sido repudiado por docentes y directivos y que este año se solicitó, además, el compromiso y colaboración de los padres, responsables del comportamiento de los jóvenes.

UPD en San Martín

Si bien la mayoría de las escuelas de la provincia presentó normalidad en el dictado de clases, al menos así lo refirieron los supervisores de las diferentes zonas de Mendoza, hubo inconvenientes con alumnos de la Escuela San Vicente de Paul, de San Martín.

“El problema no se suscitó en el establecimiento propiamente dicho, sino que el domingo, en medio de una rueda de control y advertidos sobre la existencia del festejo del UPD, personal policial ingresó a un salón privado y encontró a alumnos de ese establecimiento educativo celebrando el Último Primer Día“, contó Néstor Majul, subsecretario de Relaciones Institucionales.

De acuerdo a lo informado por el funcionario 22 jóvenes dieron positivo el test de alcoholemia, en tanto, 9 chicos dieron negativo. “Inmediatamente se aplicó el Código Contravencional de Mendoza, sancionado a fines del 2018, el cual establece sanciones para los padres de menores que se encuentren en estado de ebriedad

Los estudiantes fueron alojados en la comisaría 12 y sus padres fueron advertidos de la situación, aplicando el artículo 96 de la norma provincial que dispone que los progenitores que suministren o permitan el consumo de alcohol o sustancias a sus hijos serán sancionados con arresto de 15 a 60 días, trabajo comunitario de hasta 20 días o multas económicas.

Se les dispuso una multa que va de los $38.000 a los $76.000. Además, con el artículo 87 se sancionó al responsable del local comercial por expender bebidas alcohólicas a menores de edad. Para él la sanción es mayor y las multas prevén no sólo una suma de dinero sino arresto de 50 a 90 días y la clausura del negocio”, comentó Majul.

Excesos en otra fiesta privada

Más allá de la situación vivida en San Martín y pese a la intención del gobierno escolar de desactivar la actividad, alumnos de varias escuelas locales se reunieron e hicieron el festejo.

Lo veníamos planificando desde hace tiempo y no tuvimos ningún tipo de inconvenientes. Nos juntamos tres escuelas en un salón de eventos y todo se dio con normalidad“, contó una joven de Quinto año que este miércoles arrancó las clases sin inconvenientes.

La chica narró que ya habían pautado con el dueño del comercio que a las 4 se dejaba de expender alcohol y a esa hora se terminó; además, a las 5 se cortaba la música y permanecieron en el lugar hasta que se les hiciera la hora de ingresar al colegio. A pesar del acuerdo entre privados, la conducta del comerciante configuró una acción ilegal, ya que en ningún contexto se le puede vender alcohol a menores de 18 años.

La mayoría terminó bien y, los que tomaron un poco de más, tuvieron tiempo para reponerse ya que no sólo estuvieron casi tres horas sin tomar nada, sino que los padres que nos acompañaron en el evento se ocuparon de preparanos el desayuno, incluso, nos acompañaron hasta el colegio que quedaba cerca del salón de eventos“, contó la estudiante.