Por crisis de salud mental, entre 5 y 12 jóvenes son asistidos por día en la Guardia del Centro Integral Provincial de Atención en urgencias del Adolescente (CIPAU). El abuso de sustancias, la desorganización del espectro de la psicosis y fuertes episodios de angustia por situaciones de violencia intrafamiliar o abuso son algunos de los cuadros de mayor abordaje.

Las principales derivaciones son por parte la Justicia, de hospitales generales o centros de adicciones. Pero, también existen chicos que van solos, a buscar ayuda después de haber pasado por el lugar, u otros que se acercan por recomendación de un paciente, además de padres informados que acuden con sus hijos.

En la entidad, ubicada en calles 9 de Julio y Pedro Goyena de Guaymallén, se atiende a menores de 14 a 18 años. De acuerdo con su gravedad, el equipo de especialistas determina cómo acompañar esa urgencia a través del Dispositivo de Seguimiento por Guardia, donde el menor puede ser tratado desde su ámbito familiar.

Cuando el riesgo es cierto e inminente para sí o para otros, se decide la internación. Estas situaciones se manifiestan en crisis de excitación psicomotriz, autoagresiones o intentos más claros de dañarse. Otras señales son la compulsividad en el consumo o el abuso de sustancias con proximidad de un daño asociadas.

“Según la Ley de Salud Mental, aunque los chicos consientan internarse, se considera involuntaria. Eso significa que está el sistema judicial monitoreando cada caso”, indicó Gustavo Moreno, uno de los médicos coordinadores del CIPAU.

Actualmente, la residencia se encuentra al 100% de su capacidad, con 12 jóvenes internados. “El lugar está en proceso de ampliación. Hoy tenemos espacio para albergar a 6 mujeres y a igual número de varones. Vamos trabajando con los hospitales que tienen servicio de salud mental y con el Notti, que tiene internación, para que nos ayuden mientras se desocupan las camas”, agregó el psicólogo.

La internación

En promedio, los chicos están internados entre 10 y 20 días. Atienden a menores de todos los estratos sociales con y sin obra social, ya que es la única internación de este tipo centrada en adolescentes. En todos los casos se trabaja con los padres o los adultos a cargo, dándoles pautas fijas y teniendo reuniones.

“Intentamos que la estadía sea corta, pero, a veces, se extiende, porque la crisis no siempre está determinada por factores de la adolescencia. Entonces, tenés cuestiones familiares, institucionales, que desencadenan la crisis o, a veces, la crisis implica la denuncia por parte de los chicos de una situación de violencia o abuso o una vulneración de derechos. Hasta no garantizarles un lugar acorde a su desarrollo, los mantenemos con nosotros”, dijo.

Tanto a los que se encuentran internados como a los que acuden por Guardia o quienes están en seguimiento posinternación se les ofrece un abordaje integral. Hay psicólogos, se anota al joven en el sistema de vacunación, tiene acceso a control odontológico y hay un consultorio de salud sexual y reproductiva con ginecólogo.

Tienen tres talleres por día de reducción de daño, plástica, teatro, música, huerta y, dentro de educación física, yoga, yudo y kick boxing.

Alto consumo de sustancias

El consumo exploratorio es alto en ambos sexos. Mientras un gran número hace uso tanto de sustancias ilegales como legales, otros abusan y dependen de ellas. Situación que se observa más en los varones.

“Las problemáticas de consumo suelen ser muy comunes y son una forma de manifestar la crisis”, señaló el psicólogo, y aclaró que el uso de sustancias puede o no ser determinante de sus reacciones.

Sostuvo: “Hay un acercamiento muy temprano al alcohol, como forma de tramitar los conflictos o resguardarse frente a su realidad”.

El cutting

El cutting o autolesión es una práctica cada vez más recurrente. “Nuestra función es determinar qué lugar ocupa el fenómeno en esta subjetividad. Pude ser un llamado de atención o una manera de acomodarse en su relación con su propio cuerpo. Y otras veces, una crisis que implica atentar contra su vida”, detalló Moreno.

Esta vía de escape es a veces visible por lo que es la primera señal de alerta que tienen los padres para tomar cartas en el asunto. Pero, en ocasiones, las heridas se ocultan.

Ante la urgencia, dónde recurrir

La Guardia se inició en noviembre del 2017 gracias al refuncionamiento de lo que era la Unidad de Intervención en Crisis (UIC). Funciona como un servicio interdisciplinario de 8 a 20 y de 20 a 8 con un médico de guardia.

Ante una urgencia, Moreno recomendó acercarse al centro de salud u hospital más cercano, que hará la derivación al CIPAU .

“La Dirección de Salud Mental funciona en red y existe un centro infanto-juvenil en cada uno de los departamentos. En casos de crisis, pueden dirigirse al centro de salud y hospital más cercano, que hará la derivación al centro”, detalló.