Los hermanos Guirín Naranjo salieron de la cárcel a principios del 2018. Durante años, Leopoldo Narciso y Oscar, de 38 y 44 años y conocidos como el Machito y el Dengue, respectivamente, fueron vinculados a diversos hechos delictivos.

Portación de armas, secuestros, asaltos, guerras de bandas y hasta comercialización de drogas fueron parte de las sospechas que recayeron sobre ellos en el Gran Mendoza.

Al poco tiempo de salir de prisión, volvieron a quedar en la mira de los pesquisas policiales y judiciales por una docena de asaltos perpetrados en un mes, entre principios de agosto y setiembre en las localidades de San José y Dorrego.

Los identificaron porque actuaban con total impunidad, a cara descubierta y armados, a veces con pistolas y otras con picanas, para atemorizar a las víctimas.

Tenían otros cómplices, como Héctor Javier Alcaraz, quien también fue identificado por los policías que trabajaron en el caso, el Grupo de Observaciones de la Jefatura Departamental de Guaymallén (por aquellos días a cargo del comisario Roberto Acosta, actualmente responsable policial de los departamentos del Este) y de la Comisaría 45ª y, el fiscal de Robos y Hurtos que lideró la causa, Daniel Sánchez Giol.

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Lo cierto es que, a casi dos años del inicio de la instrucción, la Justicia, a través del juez Mateo Bermejo, condenó este martes en un juicio abreviado a los hermanos Guirín Naranjo y también al señalado cómplice, el citado Alcaraz.

Después de reconocer los hechos y pactar la pena con la fiscalía, el Dengue recibió once años de cárcel y el Machito, diez años por once robos agravados por el uso de arma (como no hubo secuestro de armas, no se pudo demostrar si estaban aptas para el disparo en algunos hechos) cometidos en poco más de un mes.

Por su parte, Alcaraz fue sentenciado a cinco años por cinco hechos de inseguridad que habría cometido con los hermanos.

Cebada

Una de las pruebas más importantes de la fiscalía fueron las cámaras de seguridad de algunos de los locales que asaltó la banda.

En la mayoría de los hechos, los rostros de los hermanos Guirín quedaron registrado y esto permitió a los detectives reconocerlos con precisión. Los policías guaymallinos iniciaron los rastrillajes y detectaron que la organización criminal estaba “ensañada” con locales comerciales como panaderías, carnicerías, cafés, ferreterías y farmacias.

Es por esto que le contabilizaron una docena de asaltos a mano armada. Siempre actuaba con el mismo modus operandi: llegaba en un vehículo, dos integrantes ingresaban para llevarse los elementos de valor y otros quedaban al volante y en la puerta del negocio para hacer de campana.

Avanzada la investigación, detener a la banda no fue una tarea sencilla. Como ya los tenían identificado, fueron en su búsqueda.

Pero, los hermanos Guirín, que tenían base en los barrios del oeste godoicruceño, pernoctaban en diferentes viviendas (aguantaderos) para burlar a los detectives.

Finalmente, el viernes 21 de setiembre del 2018, los tres sospechosos principales terminaron apresados.

El Dengue y Alcaraz cayeron juntos y el Machito fue sorprendido mientras dormía en una casa del barrio Los Glaciares, de Godoy Cruz.

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Este último era el más “popular”: ganó espacio en la prensa cuando fue capturado como uno de los autores del golpe al blindado del banco Regional de Cuyo (actualmente Supervielle) de calle San Martín en el 2008.

A los pocos días se escapó de una celda de Contraventores con otros sospechosos y cuando fue a juicio lo absolvieron. Y en el 2013 se lo vinculó a venta de drogas y secuestros de narcos.

Es más, fue uno de los que estuvieron en la mira por la desaparición del malviviente Mario Marito Díaz, acusado en el caso Zambrano-Rodríguez y Rubino (siempre terminó absuelto), pero nunca lo imputaron.