Parece que está siendo buena la temporada de turismo en nuestra provincia. En realidad, en todas las provincias turísticas argentinas. En Mar del Plata no hay lugar, hay gente que se volvió a Buenos Aires y toma un micro todos los días para ir a la playa a Mar del Plata. En Córdoba están dando turno para meterse en los ríos. En el sur del país no quedan alojamientos, tal vez, por eso, los Kirchner quieren comprar un hotel en Calafate, para albergar al pueblo que pueda pagar 300 dólares por noche. A Mendoza vienen de todo el país, inclusive algunos de Mendoza.

    Los porteños se conocen cuando hablan por la ye: la yuvia que yegó con yamativa fuerza, ya se cayó. Los cordobeses se conocen porque viajan con un cuarteto en el baúl. Los uruguayos porque toman mate, los uruguayitos no nacen con un pan bajo el brazo sino con un termo. Los de Santiago del Estero se conocen porque los llevan a upa. Los extranjeros se conocen porque se visten en la boutique Al Cuerno con la Elegancia. Yo entiendo que la mayoría llega de mochilero.

    Uno los ve pasar con el mentón tocando sus tobillos, aplastados por una mochila en la que parece llevar media res con parrilla y todo. Entonces, claro, no vamos a pretender que adentro de ese bulto, entre ropa interior, medias usadas, borceguíes y pelela, lleven un smoking. Pero bueno, qué se yo, podrían traer alguna pilcha más o menos decorosa. No, dan lástima los vagos, y las vagas también, remera color tierra que alguna vez fue blanca, bermudas deshilachadas y con lamparones de la última feyoada que se comieron en Brasil, medias tres cuartos hasta la mitad de la pierna, pierna blanca como un helado de crema americana, en el caso de algunos hombres, peluda, y en el caso de algunas mujeres también.

    Sandalias de plástico del primer mundo y una cámara fotográfica que cuesta la mitad del otro. Ya forman parte del paisaje urbano de esta ciudad, cuyos habitantes tienen fama de vestirse muy bien. Pero bueno, son los turistas, los que vienen a dejar sus dólares y / o euros en nuestra provincia. A la noche los suelo ver fotografiando el escudo luminoso de la plaza Independencia, escudo que está vestido peor que ellos. En fin.