“Operación Aviones”. Así bautizó el paquistaní Jalid Sheij Mohamed, el cerebro de los atentados del 11-S en Estados Unidos, todo el operativo del que se convertiría en 2001 en el mayor atentado terrorista registrado hasta la fecha y que por ahora no ha sido superado. Un plan que contó con la reticencia inicial de Osama bin Laden.
De familia originaria de la región paquistaní de Baluchistán, Mohamed se crió en Kuwait pero al terminar la educación secundaria se trasladó a Carolina del Norte, donde siguió con sus estudios y obtuvo un título de Ingeniería Mecánica en 1986. Fue tras ello cuando entró en la yihad, después de un viaje a Peshawar, y luchó contra los soviéticos en Afganistán. También combatió brevemente junto a los muyahidines en Bosnia en 1992.

Según el informe de la Comisión del 11-S del Congreso estadounidense, el propio Mohamed explicó que su animadversión hacia Estados Unidos no tiene su origen en su estancia como estudiante en el país, sino que emana de su rechazo a la política exterior estadounidense y el hecho de que busque favorecer a Israel.
Relación con Bin Laden y nacimiento de la propuesta
Mohamed luchó con Bin Laden en Afganistán en 1987 y tras verse por última vez en 1989, ambos volverían a reunirse en el otoño de 1996 en Tora Bora. Fue en ese encuentro cuando el paquistaní presentó al líder de Al Qaeda y a su jefe de operaciones, Abú Mohamed al Masri, varias propuestas de atentados, incluida la opción de entrenar a pilotos para hacer estrellar aviones contra edificios en suelo estadounidense.
Aquella propuesta se convertiría en “Operación Aviones” dentro del grupo terrorista. La primera reacción de Bin Laden fue de escepticismo. “No es factible”, le habría dicho a KSM, según cuenta en Alí Soufan, antiguo agente del FBI y experto en Al Qaeda, en su libro “Anatomía del terrorismo”.
Mohamed, que mantuvo el contacto con Al Qaeda en los años siguientes, se terminó de convencer de que Bin Laden estaría dispuesto a atentar en Estados Unidos tras El doble ataque terrorista contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998. Pero recién a finales de ese año o principios de 1999 cuando el saudí daría luz verde a la “Operación Aviones”.

A Bin Laden lo ayudó a decidirse a ejecutar la operación cuando el 31 de octubre de 1999 el copiloto del vuelo 990 de EgyptAir estrelló el aparato contra el Atlántico matando a las más de 200 personas que iban a bordo. El líder de Al Qaeda se preguntó por qué no había estrellado el aparato contra algún edificio, según contaría años más tarde Nasir al Wuhayshi, el líder de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).
Aunque se instaló en Kandahar y comenzó a trabajar directamente con Al Qaeda, Mohamed asegura que nunca prestó formalmente juramento de lealtad a Bin Laden, de acuerdo con el informe del Congreso, pese a que se volcó de lleno en la preparación de los atentados.
Plan original
Durante sus interrogatorios, Mohamed contó que su “grandioso plan original” era secuestrar diez aviones, nueve de los cuales se estrellarían contra objetivos en ambas costas de Estados Unidos, algunos de los cuales figuran entre los atacados el 11-S.
Por su parte, “él mismo iba a hacer aterrizar el décimo en un aeropuerto estadounidense y, tras matar a todos los pasajeros varones adultos a bordo y alertar a los medios, ofrecería un discurso criticando el apoyo de Estados Unidos a Israel, Filipinas y los gobiernos represivos en el mundo árabe”, según la comisión de investigación.
Los primeros preparativos de la operación comenzaron en la primavera de 1999 y Bin Laden, Al Masri y Mohamed hicieron un primer listado de objetivos que incluiría la Casa Blanca, el Capitolio, el Pentágono y el World Trade Center.
La selección y formación de los hombres llamados a ejecutar la “Operación Aviones” se fue desarrollando en los meses siguientes, con algunos tropiezos y problemas, entre ellos la obtención de visados para poder entrar en Estados Unidos. Finalmente, quedó conformada una célula de 19 efectivos, quince de ellos originiarios de Arabia Saudí, en cuya selección tomó parte directamente Bin Laden.
Costos de la operación
Por lo que se refiere al costo, según el informe final de la comisión del 11-S, se estima que toda la operación costó a Al Qaeda entre 400.000 y 500.000 dólares. Los miembros del operativo recibieron los fondos necesarios para sus acciones mediante transferencias o dinero en efectivo entregado por Mohamed, que llevaron a Estados Unidos o depositaron en cuentas en otros países pero accesibles desde suelo estadounidense.
Las consecuencias del atentado, según subraya Bruce Hoffman en su libro “Dentro del terrorismo”, excedieron incluso las mayores expectativas de Al Qaeda. En un video encontrado en Afganistán por las tropas estadounidenses, Bin Laden asegura que él era “el más optimista” de todos en cuanto al resultado de los ataques.
“Pensaba que el fuego por el combustible en el avión derretiría la estructura de hierro del edificio y derrumbaría la zona en la que el avión golpeó y todos los pisos por encima”, explica en la grabación, según Hoffman, en referencia a las Torres Gemelas del World Trade Center, que se derrumbaron por completo.

El resultado final fueron casi 3.000 víctimas mortales, una masacre no superada hasta el momento ni por Al Qaeda ni por su más directo rival en la actualidad, Estado Islámico, y que marcó un antes y un después en la historia del terrorismo.
Mohamed fue capturado en Pakistán en marzo de 2003, en una operación conjunta de la CIA y los servicios de Inteligencia paquistaníes. Tras varios años en las prisiones secretas de la CIA, fue trasladado en 2006 a Guantánamo, donde terminaría confesando ser el “cerebro” del 11-S y otros atentados e imputado por crímenes de guerra en 2008.
El juicio contra Mohamed y otros acusados de perpetrar los atentados terroristas del 11-S comenzará el 11 de enero del 2021, dos décadas después de aquella infamia que cambió el mundo.
