Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán comenzaron este sábado en Islamabad, en un clima de máxima incertidumbre marcado por acusaciones cruzadas y condiciones previas que ponen en duda la continuidad del diálogo. Las delegaciones, integradas por funcionarios de alto nivel, se reunieron en el Hotel Serena bajo la mediación del gobierno paquistaní, con el objetivo de avanzar hacia una salida al conflicto en Medio Oriente.
El inicio formal de las conversaciones se produjo durante la tarde, luego de encuentros preliminares y una leve reducción de los ataques en el sur de Beirut. Sin embargo, hasta ese momento no se había confirmado un cara a cara directo entre representantes de Washington y Teherán, lo que reflejaba las dificultades para avanzar en una agenda común. Las negocaciones podrían extenderse hasta el domingo.
Por el lado estadounidense, la delegación está encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. En paralelo, el presidente Donald Trump mantiene una postura firme: exige que Irán abandone cualquier desarrollo nuclear y advirtió que podría ordenar nuevos ataques si no hay avances concretos.
Del lado iraní, la representación está liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien llegó con una delegación amplia y dejó en claro que existen “líneas rojas”. Entre ellas, el cese de hostilidades en el Líbano y el desbloqueo de activos económicos. Además, expresó desconfianza hacia Estados Unidos, al señalar que experiencias anteriores estuvieron marcadas por promesas incumplidas.
El escenario se complejiza por la situación en la región. El alto el fuego anunciado no logró frenar los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah, ni tampoco el bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial. Esta tensión mantiene en alerta a los mercados internacionales y agrava la fragilidad del acuerdo en discusión.
Mientras tanto, Islamabad fue completamente blindada con un amplio operativo de seguridad, cortes de calles y restricciones en la circulación. A pesar de los gestos de apertura, las diferencias estructurales entre las partes y la continuidad de los conflictos paralelos hacen que el futuro de las negociaciones sea incierto y que cualquier avance dependa de concesiones que, por ahora, ninguna de las partes parece dispuesta a hacer.
Con información de AP, AFP y Reuters.
