La Justicia busca dar con los propietarios de una gran cantidad de joyas que fueron sustraídas por una banda en diferentes hechos delictivos. Se trata de piezas de oro y relojes que fueron robados por una banda que operaba en diferentes zonas de Mendoza.

Las joyas tienen inscripciones y características que permitirían a sus propietarios identificarlas. Fueron encontradas junto con otros bienes y se presume que iban a ser sacados de la provincia a fin de comercializarlos.

Las víctimas de hechos ocurridos en los últimos meses y principalmente en la zona de Gran Mendoza, deberán concurrir a la División Robos y Hurtos, ubicada en el Palacio Policial de calles Belgrano y Virgen del Carmen de Cuyo, de lunes a viernes en horario de mañana, a fin de que se proceda a la exhibición de las fotografías de las alhajas.

Según determinó la Justicia, la medida no sólo permitiría devolver a sus propietarios bienes sustraídos, sino que también incorporaría prueba que permitiría avanzar en la investigación de otras causas.

El primer hecho tuvo lugar el 2 de noviembre al mediodía, cuando tres sujetos armados ingresaron a una joyería ubicada en el microcentro de la ciudad de San Rafael. Luego de golpear al propietario y a su hija, se apoderaron de una gran cantidad de objetos de oro y relojes, entre otros elementos.

La huída de los autores fue presenciada por un policía, que los persiguió a pie, logrando la aprehensión de Francisco Zamora, quien hacía poco más de diez días había salido del complejo Almafuerte tras purgar una condena. Mientras, sus cómplices se fugaron a bordo de un vehículo marca VW modelo Voyage color gris.

El 3 de noviembre se secuestró el vehículo, abandonado y sin patentes, en los Corralitos, Guaymallén. Se practicaron allanamientos en el domicilio de su titular registral, el cual a la fecha continúa con pedido de detención y captura nacional, y prohibición de salida del país.

Un día después, personal de la División Robos y Hurtos de la Ciudad de Mendoza procedió al registro de un local comercial de la Galería Tonsa de la ciudad de Mendoza, así como de un domicilio de Guaymallén (donde se secuestraron dos armas de grueso calibre), ya que se estaba tras la pista de la comercialización del oro robado. Fue así que se detuvo a un colectivo en el control policial de Desaguadero, y se secuestraron joyas por un total de 752 gramos de oro en poder de dos sujetos que fueron acusados del delito de encubrimiento.

Luego, el día 6 de noviembre se condenó en juicio de flagrancia a Francisco Zamora a la pena de ocho años y ocho meses de prisión en efectivo y segunda declaración de reincidencia por los delitos de robo agravado por ser en lugares poblados y en banda y por el uso de arma en concurso ideal.

 Finalmente, el 14 de noviembre la víctima reconoció, entre los 752 gramos de oro secuestrado, la totalidad de las joyas a él sustraídas por un peso de 318 gramos, permaneciendo el remanente secuestrado a disposición de la Segunda Fiscalía de la UFI Departamental de San Rafael, en una caja de seguridad bancaria.