La respuesta es ¡sí! No siempre la energía sexual de una persona está a pleno. Y es que a veces sucede que en alguna etapa de la vida, el deseo sexual baja de intensidad y de pronto, surge un desinterés por los temas sexuales. Incluso, no importa si se tiene pareja o no, ya que esta etapa puede aparecer casi en cualquier momento de la vida de una persona.
¿Cómo afrontar este momento? Veamos algunos consejos útiles para sobrellevarla de la mejor manera posible esta etapa de desinterés sexual.

1) Preguntarse si ha cambiado algo. A veces son factores externos los que inciden en el interés sexual. Analizar las circunstancias y mirar si algo está provocando distracción o desviando la atención de los temas sexuales. Podría ser el exceso de trabajo, estrés, o una necesidad que se quiera expresar y no se ha podido hacer.
2) No estresarse. Ante todo, tratar de que esa situación no genere estrés, pues sólo se complicarían las cosas al añadirle tensión, preocupación o sentimientos de que algo está mal.
3) Pensar que es algo normal y temporal. A todo mundo le pasa esto, en mayor o menor medida y sin importar edad, género, preferencia sexual, hábitos o algún otro motivo. Por ello es importante relajarse en la medida de lo posible y no pensar que durará para siempre.

4) Explorar nuevas cosas. Quizá lo que se podría necesitar reside en explorar cosas nuevas en el ámbito sexual. Pueden ser desde nuevas maneras de abordar el sexo, lugares para hacerlo y dinámicas que rompan la rutina anterior, hasta incluir elementos como juguetes o disfraces.
5) No sentir que es una “obligación”. Evitar estresarte por creer que es una obligación y responsabilidad interesarse de nuevo en el sexo. No se está obligada u obligado, y asumir que sí es añadir tensión a algo que el tiempo resuelve.
6) Explorar mucho más el propio cuerpo. Esta etapa puede ser un buen momento para conocer el cuerpo de una manera más profunda. La masturbación y autoexploración son buenas herramientas que pueden acercar a los deseos y al conocimiento de cómo satisfacerlos.

7) Dejar de pensar en sexo. Por paradójico que suene, si se quita de la mente todos los pensamientos sexuales, es probable que el deseo vuelva más rápido y cuando menos se lo espere.
8) Pedir paciencia a la pareja. Si esta etapa llegó estando en pareja, lo mejor es que se hable con ella cuanto antes y pedirle paciencia y entendimiento, a fín de poder llegar juntos a posibles soluciones.

9) Si se siente que ya es mucho tiempo, buscar terapia. No descartar la posibilidad de hablar con un terapeuta sexual o sexólogo. Ellos tendrán respuestas mucho más concretas y certeras a lasinquietudes. Si se necesita asistir con lapareja, no hay dudarlo u porgramar una sesión con el profesional.
10) Consultar a un médico. Como opción final, no está de más hacerse revisar por un médico para descartar cualquier posibilidad física que inhiba este deseo sexual ‘dormido’. Así se llegará a una solución de forma más eficaz.
