El policía que se atrincheró la tarde de este miércoles en Ciudad se entregó tras poco más de una hora de negociaciones.
El funcionario público protagonizó un altercado mientras se encontraba en servicio y disparó con su arma reglamentaria. Luego se ocultó en la casa de una familiar en la Cuarta Sección, donde se montó un importante operativo.
Alrededor del domicilio de calle Doctor Moreno, entre Estrada y Lagomaggiore, decenas de efectivos aguardaban la resolución del caso. El personal del Grupo de Resolución de Incidentes y Suicidios (GRIS), trabajó activamente en todo momento, intentando convencer a la víctima de no lastimarse ni atentar contra un tercero.
Junto a ellos, sus colegas del Grupo Especial de Seguridad (GES) estaban situados a los pocos metros, en caso de que las negociaciones fallaran y fuese necesario el uso de la fuerza. Incluso, un francotirador se posicionó en las cercanías y estaba atento a cada movimiento.

Pero la situación no pasó a mayores y el agresivo uniformado, que presta servicios en la Subcomisaría del Parque General San Martín, decidió deponer su actitud.
Fue alrededor de las 19 cuando las emociones se apoderaron del policía mientras se encontraba trabajando en el espacio verde capitalino.
Al parecer, una discusión telefónica con su pareja fue el detonante. Eso provocó un llamado de atención por parte de un superior, pero la respuesta fueron, al menos, seis disparos contra sus colegas, según relataron las fuentes del caso.
Acto seguido, se dio a la fuga en su Volkswagen Suran y se ocultó en la vivienda de su abuela, donde al cabo de aproximadamente una hora terminó detenido.
El efectivo se encontraba en buen estado de salud y recibió contención psicológica.
En el lugar trabajo el Grupo Fiscal Especial, que estuvo liderado en la escena por Carlos Torres.
