Cuando el pasado lunes Alberto Fernández sentó su lado a la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti en la conferencia de prensa donde anunció el plan de intervención y expropiación de Vicentin, sorprendió a propios y extraños. No hizo falta demasiado tiempo para revelar el misterio, ya que el presidente presentó a la legisladora kichnerista como la ideóloga del proyecto que marcó la semana política en el país.
¿Pero fue realmente un plan de Fernández Sagasti? Si bien ya existían sospechas, la propia senadora se encargó de alimentarlas este viernes al asegurar: “Yo no presenté ningún proyecto de ley aún. Lo que hice fue presentarle una situación muy compleja al Presidente de la Nación y se barajaron muchas alternativas respecto a la situación escandalosa de Vicentin”.

¿Fernández Sagasti o Echegaray?
“Es un tema que venimos trabajando desde hace días con Anabel, mi amiga”, señaló el Presidente en el anuncio realizado en Casa de Gobierno. No fue todo: “Juntos trabajamos a partir de una idea de Anabel para la intervención y expropiación del grupo económico”, agregó.
Dos días más tarde, en un reportaje radial, el jefe de Estado insistió con el papel clave de la mendocina y relató como surgió la idea. “La verdad es que (la expropiación) nació en una charla con Anabel. Me viene a ver por un dique que se está haciendo en Mendoza, Portezuelo del Viento, que es cuestionada por La Pampa. En ese contexto salió el tema Vicentin y yo prendí las luces. Eso fue hace 20 días. Luego, la llamé y le dije ‘¿me podés traer ese proyecto?’ Es una buena legisladora y tenía muy avanzado el tema legal. Esta es la realidad”, contó Fernández en Radio por Vos.
En la misma entrevista el mandatario negó también que se trate de un proyecto de Cristina Fernández de Kirchner. “No fue así, fue una decisión absolutamente estratégica. Una decisión que hablé con (Matías) Kulfas, con el gobernador de Santa Fe (Omar Perotti) y Anabel se sumó porque tenía un proyecto de expropiación“, enfatizó.
Pero la confesión que realizó este viernes Fernández Sagasti en Mendoza (“Yo no presenté ningún proyecto de ley aún”, dijo a la salida de una reunión en Casa de Gobierno) puso bajo la lupa todo ese relato. En este sentido, en los últimos días comenzó a correr la versión que señala a Ricardo Echegaray como el verdadero ideólogo de la iniciativa.
El ex titular de la AFIP le habría acercado en marzo a la vicepresidenta un borrador de su plan que, según publica el diario Clarín, sugería que el presidente del Banco Nación -en su carácter de representante del Comité de Acreedores- podía pedir una intervención de Vicentin, dado que había pruebas acerca de una malversación de fondos.
Echegaray pensó que el Estado podía tomar el control de la empresa con una herramienta legal -la intervención a partir de una supuesta malversación- que en teoría no daba lugar a ninguna demanda judicial por parte de Vicentin. El Gobierno eligió otro camino mucho más duro, aunque las advertencias jurídicas y reacciones sociales lo obligaron a intentar bajar la tensión.

El escritor y periodista Jorge Asís se sumó a esta información. Al referirse en el programa Animales Sueltos al plan de expropiación de Vicentin, señaló: “Todo se hizo muy mal, no trascendió mucho pero quién le lleva la idea de la intervención a la Dra. (por Cristina Fernández de Kirchner) es Ricardo Echegaray. Esto estaba armándose de una forma hasta consensual, con intervención de distintos sectores. Pero abruptamente se decide salir el lunes por una necesidad explicable de cambiar el eje temático”.
¿Cuál sería entonces la participación de Fernández Sagasti? Son varias las versiones -complementarias entre ellas- que toman cada vez más fuerza.
La primera sostiene es que el kirchnerismo necesitaba una cara visible para encabezar y defender el proyecto en el Senado, por lo que la vicepresidenta eligió a una de sus legisladoras favoritas para presentarla como la autora ideológica de la expropiación.
Otro argumento hay que buscarlo en la mala imagen pública de Echegaray, quien acumuló múltiples denuncias por corrupción en su paso por la AFIP.
La explicación también hay que buscarla en una simbólica señal de apoyo de Fernández a la dirigente mendocina que quedó en una posición muy incómoda tras el freno que desde la Casa Rosada se le puso a Portezuelo del Viento. Fernández Sagasti se convirtió en una de las principales destinatarias de las críticas luego de esa decisión presidencial que puso en suspenso a la “obra del siglo” en Mendoza.
