Muchos se preguntan el aumento de casos de traduce en un rebrote, una segunda ola o una tercera.

Los expertos coinciden en que  “lo de los nombres tiene algo de arbitrario”.

El presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Omar Sued, explicó que se inclina por la idea de que transitamos la tercera ola de coronavirus en el país.

Yo estoy más tentado a pensar que tuvimos una primera ola en Buenos Aires, una segunda ola en el interior del país, es decir, una epidemia que en un segundo momento se trasladó de Buenos Aires a las otras provincias, algo que ocurrió de julio a diciembre, y que ahora estamos en una tercera ola”, explicó.

Entre quienes consideran mucho más lógico llamar “rebrote” -y no “segunda ola”- al alza de casos en Buenos Aires, está la mirada del médico infectólogo Javier Farina, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y uno de los analistas obsesivos de las curvas de la pandemia.

“Hay que esperar y seguir viendo la tendencia. Por ahora es un repique de casos muy marcado, que es muy probable que se convierta en la segunda ola, propiamente dicha”, indicó Farina.

El físico del Conicet Jorge Aliaga explicó: “Hay dos temas con la expresión ‘segunda ola’. El primero es si podemos usarla cuando nunca terminó la primera ola. No llegamos, como Europa, a casi no tener casos. Bajamos del pico y en el mejor momento llegamos a tener, promedio, 5.000 casos por día. O sea que bajó a un poco más de la mitad o a la tercera parte, en el mejor de los casos, pero no desapareció”.

También en el extremo opuesto de los que minimizan la suba de casos está Rodrigo Quiroga. Es doctor en Química especializado en Biología Molecular y Bioinformático, de la Universidad Nacional de Córdoba, y otro de los investigadores del Conicet focalizado de lleno en las cifras de la pandemia. Aseguró que no tiene ninguna duda de “hablar de una segunda ola en la región metropolitana, que desde esta semana está confirmada también en todo el país”.

Quiroga está seguro de que “la proliferación de casos no es un evento circunstancial. Si se hubieran desencadenado por el fin de semana largo del 8 de diciembre, los casos tendrían que haber bajado hacia el 20 de diciembre, antes de Navidad. Pero no ocurrió. La suba persiste en el tiempo porque el R es mayor a 1. Y eso es porque la cantidad de contactos diarios de cada persona y el riesgo de contagio en que incurre cada contacto es mayor que antes”.

Agregó que “el lunes se terminó de confirmar que todas las provincias están aumentando”.