Una frazada al hombro, la lucha en favor de los derechos de los usuarios perjudicados de los servicios públicos, en particular de los clientes de la distribuidora de gas Ecogas, le permitieron un conocimiento masivo. El histrionismo del que hace gala le proporcionó el resto, lo que ya se sabe, saltando desde la conducción de la ONG Protectora a la banca de diputado nacional, y desde ahí a la candidatura a gobernador. José Luis Ramón condena la polarización entre Cambia Mendoza y el peronismo unido en el Frente Elegí. Adonde va, y sin necesidad de que se lo pregunten, afirma con seguridad absoluta que eso de la grieta que divide al país o a la provincia entre kirchneristas y antikirchneristas, o entre radicales y peronistas, si se quiere, “es un invento de los medios” y que Roberto Lavagna a nivel nacional, el candidato a presidente con el que soñó en las PASO de agosto como una suerte de anclaje nacional a su aventura provincial, y su Protectora mendocina pueden dar la sorpresa en las elecciones que se avecinan para elegir al sucesor de Alfredo Cornejo.
Ramón acaba de publicar Mis bases para una Mendoza de pie, el libro en el que ha condensado las ideas que tiene para la provincia “que me salen como fuego del pecho”, dice, entusiasmado con la cruzada. Allí despliega, de entrada, que la Mendoza productiva se desarrollará tomando como defensa el agua. “Y lo digo con una frase nomás: matriz agroindustrial de Mendoza, esto es agricultura, turismo, industria, más tecnología. No es minería sí o minería no. Es agua sí o agua no”, opina. Y sobre esa base irrenunciable, aclara, propone crear una Fecovita más para asegurar el trabajo a los mendocinos y para no perder “la producción tradicional de la provincia, por otra”. Dijo Ramón: “Mendoza necesita asociativismo y protección diferenciada para las pymes. Por eso queremos políticas de servicios públicos adaptadas a las pymes, generar una nueva Fecovita y agencias locales de desarrollo fuertes que permitan salir al mundo y mejorar los procesos. No al abandono de la industria productiva por la minería”.
En su libro, Ramón comparte sus sueños: “Todavía recuerdo aquel momento cuando la profesora de Historia, en aquel tercer año de la secundaria, preguntó: ‘¿Cuál sería el mayor anhelo para lograr en tu vida?’ Recuerdo perfectamente mis pensamientos en esos escasos 14 años que tenía. Le respondí: ‘Quisiera ser presidente de la Nación, profe, es la manera de lograr modificar todo aquello que nos rodea y soñamos’. Muchos rieron. Yo me quedé pensando…”.
Así arranca el libro, este santafesino nacido en Rufino que recaló en Mendoza siguiendo a su padre, un ferroviario que llegó a Palmira, en el Este provincial, cuando el principal distrito de San Martín era casi la meca del sistema ferroviario en Mendoza. En 1994 fundó Protectora y en el 2018 la convirtió en la fuerza política con la que aspira llegar a la Gobernación.
Ramón imagina poblar la provincia de infraestructura para ampliar los espacios de desarrollo productivo. Por eso propone darle prioridad al trasvasamiento del río Grande al Atuel y asegurar, afirma, “las obras que el turismo necesita para garantizar la fidelización de los que vienen de todo el país y del mundo a conocer la provincia; asegurar el acceso a internet gratuito en todas las ciudades de la provincia; avanzar en la urbanización de los barrios carenciados y promover una fuerte inversión en educación y escuelas”.
En educación, sin vueltas, dice que eliminará el ítem aula. “Es un fracaso absoluto. Mejoró el presentismo únicamente para castigar a los docentes y romper a sus gremios, pero lo que no mejoró fue nuestra educación, que en las pruebas Aprender tiene cada vez peores resultados”, sostiene.
El candidato pone el acento en la desnutrición: “Estamos seguros de que esto es algo que debemos trabajar. Tenemos una emergencia humanitaria muy fuerte. Los índices de pobreza y desnutrición se agravaron en esta gestión”, para castigar el uso de los recursos públicos que ha hecho el Gobierno cuando dice: “Se fueron en cambiar foquitos y pintar las plazas, mientras nuestros chicos no pueden estudiar por el hambre y el frío. La desnutrición, en un país que exporta alimentos, es algo más que la disponibilidad de comida, es el abandono de la sociedad” y afirma: “Eso lo vamos a revertir desde dos aspectos: desde la vivienda y desde la educación”.
Así anda Ramón, con sus ideas a cuesta y voceándolas en las esquinas con un megáfono y un equipo de audio. Cuando habla de seguridad pone el acento en lo que considera que son los “grandes delitos, los de la corrupción y los económicos”. Sostiene que en su gobierno todos serán empleados de planta, desde el nivel de subsecretarios hacia abajo, y que ninguna vacante será ocupada si no es por la vía del concurso.
“Voy por la regularización, el respeto a la carrera administrativa y a que las políticas las hagan los trabajadores del Estado, que son los que saben”, ha escrito en su libro.
