Los investigadores de la Dirección de la Lucha contra el Narcotráfico esperaron el momento justo para allanar y definieron que debía ser este jueves. Habían incorporado una importante cantidad de pruebas contra una red narco que distribuía cocaína y marihuana en el Este provincial durante dos meses y medio y confirmaron que dos policías tenían contacto directo con dos hermanos de apellido Maya, vinculados al mundo de la venta de drogas en pequeñas cantidades, lo que se conoce como narcomenudeo. 

Uno de los uniformados tenía destino en la Comisaría 28 de Palmira, y el otro, de la subcomisaría El Porvenir, de Lavalle, 

Debido a esto, este jueves decidieron desplegar 12 allanamientos en diversos domicilios y otras dos medidas de detención en dependencias policiales. El resultado fue positivo: secuestraron cocaína, marihuana y detuvieron a nueve sospechosos.

Estos dos hermanos eran seguidos por los pesquisas que trabajan casos de narcocriminalidad por comercialización de estupefacientes en San Martín. Y mediante los trabajos de campo, descubrieron que mantenían contactos directo con un par de hombres de la fuerza policial, quienes “colaboraban y hacían de punteros” con los narcos.

El rol de los policías, se desprende de lo que aportaron las fuentes a El Sol, era el de avisar o alertar a los vendedores de drogas sobre movimientos de los investigadores policiales cuando se encontraban en la zona. Brindaban una especie de seguridad o alerta cuando la policía estaba por desarrollar algún allanamiento.

Los policías sospechados fueron identificados rápidamente: Gonzalo Emanuel Ferreyra Domínguez, nacido el 9 de noviembre de 1985 y con domicilio en Chapanay, en San Martín; y Gastón Gonzalo Miranda Pepe, con fecha de nacimiento de 6 de abril de 1995 y residiendo en Junín, contaron fuentes de la pesquisa.

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El primero trabajaba cotidianamente en el puesto de control fitosanitario ubicado en el límite con San Juan –dependiente de El Porvenir, en Jocolí– y el segundo en la Comisaría 28 de Palmira.

Los detectives creen que los efectivos “canjeaban” la información con los narcos a cambio de estupefacientes para consumo personal. “Puede ser que estemos frente a policías con problemas de consumos a las drogas, adictos”, explicó una fuente consultada por este diario.

Este jueves, durante las medidas, Lucha contra el Narcotráfico desarticuló a la banda que tenía convivencia con la policía. E incautó una importante cantidad de ravioles de cocaína, marihuana prensada, plantas de cannabis, una moto enduro, balanzas, un Renault Fluence y hasta un revólver calibre 22.

Además de los policías, siete acusados de formar parte de la banda narco fueron capturados, entre ellos, los hermanos Maya. Todos los detenidos quedaron a disposición de la Justicia federal e iban a ser trasladados a los calabozos de la U-32.