“Nos negamos a morir en la cárcel”. Esa es la leyenda de una bandera que sostenían algunos reclusos que protagonizan el motín en el complejo penitenciario de Villa Devoto.

Un grupo de internos se subió a los techos para exigir que la Justicia ordene excarcelaciones y arrestos domiciliarios ante el avance del coronavirus en la Argentina. Los reclusos, que temen enfermarse de COVID-19, aseguran que no cuentan con elementos de seguridad para evitar la propagación del virus. 

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La violenta protesta comenzó en el módulo 1 de la cárcel federal porteña, donde hay casi 1.700 presos. A los reclamos se sumó el 70 por ciento de la población carcelaria. Algunos de los internos rompieron el techo del penal con palos y facas y predieron fuego colchones. Debido a los incidentes, hay 11 agentes penitenciarios heridos.

Los presos exigen comunicarse con funcionarios de la Cámara Federal de Casación Penal, que a principios de mes había resuelto que los jueces y tribunales adopten recaudos para revaluar los casos de detenidos con prisión preventiva, dando prioridad a las personas “con mayor riesgo para la salud frente a un eventual contagio de coronavirus”. 

Un agente penitenciario del complejo penitenciario dio positivo por COVID-19, pero hasta el momento no hay casos confirmados de internos contagiados. Sin embargo, de acuerdo a una publicación del diario Clarín, aparentemente este jueves el Servicio Penitenciario Federal (SPF) sacó de traslado a cuatro presos que se sentían mal.

Estaban aislados y con síntomas, según ellos, de COVID-19. Esos presos nunca regresaron, situación que para la población penal significa que los casos dieron positivos.