La ciudad de Río Tercero no llorará el adiós al expresidente Carlos Menem, fallecido este domingo a los 90 años.

El expresidente falleció sin saldar una de las deudas más grandes con la Justicia. El próximo 24 de febrero el senado nacional debía sentarse en el banquillo como sospechoso de haber sido el autor de la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero en noviembre de 1995.

Esa maniobra tuvo como objetivo tapar el tráfico de armas y municipios. Menem había sido imputado por el presunto delito de estrago doloso agravado.

El 3 de noviembre del año pasado se conmemoró un cuarto de siglo desde la explosión. Es por eso que el intendente Marcos Ferrer anunció que el expresidente sería declarado “persona no grata” en esa localidad.

“Vamos a prohibir que se erija en su nombre ningún monumento público, ninguna calle, ningún parque va a poder jamás reconocer al expresidente, responsable para nosotros de los hechos del 3 de noviembre”, remarcó el jefe comunal.

El relato da cuenta que la tarde de la explosión Menem y el entonces gobernador de Córdoba, Ramón Mestre encabezaron una conferencia de prensa.

“Se trata de un accidente y no de un atentado. Ustedes tienen la obligación de decir que esto fue un atentado”. Mestre, a su lado, agregó: “Descarto totalmente la posibilidad de que se trate de un atentado”.

Las explosiones tenían como intención ocultar el faltante de municiones. Entre 1991 y 1995, el entonces presidente Menem firmó decretos para vender armas a Panamá y Venezuela, que sin embargo terminaron en Ecuador y Croacia en operaciones de triangulación.