Todos tenemos en mente la recorrida del padre opulento con su hijo, posiblemente a caballo o en cuatro por cuatro, y cuando llegan hacia la cima de un montecito, miran hacia el horizonte y el padre le dice: “Algún día todo esto será tuyo, hijo mío”. Pues bien, un informe que han realizado las economistas salteñas Mónica y Mabel Giménez de la Universidad Nacional de La Plata indica que la pobreza se hereda mucho más que la riqueza. Según este informe, 40% de los que nacen pobres permanecerán así toda su vida.

   Es más probable que el hijo de un padre pobre siga siendo pobre que los descendientes de un rico permanezcan toda su vida en la franja más adinerada de la población. Aquí se puede ver con magnitud el daño que provocan los indicadores del INDEK. El Gobierno acusa una pobreza del orden del 16 por ciento y los economistas privados la ven por encima del 30 por ciento. Los más de 10 millones de argentinos bajo la línea de pobreza hacen que algunos estudiosos hablen de pobreza perpetua, un núcleo donde parecen no entrar las políticas públicas que hacen que convivan en la misma casa abuelos, padres e hijos indigentes.

   Son pocos los hijos que superan el nivel educativo de sus padres. ¿Esto significa estar signado, estar estigmatizado por el destino? Por suerte no, hay casos y no pocos, que logran salir de esa situación y superar el nivel económico de sus generaciones anteriores. Pero la gran mayoría está frente a un túnel en el que no se ve la salida ni un mísero agujerito de luz. Y nos estamos refiriendo solamente a las estadísticas.

   Las estadísticas cuentan números, pero no muestran la desesperanza, los brazos caídos, los ojos llenos de preguntas, las trampas con que la sociedad atrapa a personas perennemente. Las estadísticas no muestran la heladera vieja y vacía, si es que hay heladera; la mesa con el caldo flaco; la noche con el frío sin sábanas. “Todo esto es tuyo, hijo mío, le dice el padre opulento a su heredero”. ¿Qué puede decirle a su heredero un padre pobre? “Ojalá que todo lo que estás viendo no sea tuyo algún día, hijo mío”. ¡Pobreza en Argentina y pensar que en estos momentos alguien se está haciendo millonario con una sola firma!