Foto: MendozaProp

El pronóstico de un verano marcado por el fenómeno del Súper Niño, con mayores probabilidades de lluvias intensas, abrió otro frente de preocupación en Mendoza por el estado de las viviendas y su capacidad para soportar períodos prolongados de humedad. En particular, las construcciones de adobe.

Aunque las construcciones tradicionales de ladrillo y las edificaciones más nuevas cuentan, en general, con condiciones para afrontar este tipo de episodios, la falta de mantenimiento puede convertirse en un problema. Techos con filtraciones, canaletas obstruidas, desagües tapados y fallas en las impermeabilizaciones son algunos de los inconvenientes que pueden agravarse cuando se acumula una mayor cantidad de agua.

Pero hay un punto que generó especial atención para los especialistas: las casas de adobe. Se trata de construcciones que todavía tienen una presencia importante en distintos sectores de Mendoza y que presentan una mayor vulnerabilidad frente a la humedad, especialmente, cuando sus paredes tienen grietas, fisuras o revoques deteriorados.

El escenario preocupa porque las precipitaciones no solo pueden generar inconvenientes en las calles y los sistemas de drenaje, sino también comprometer progresivamente la infraestructura de las viviendas.

Daniel Dimaría, presidente del Colegio de Ingenieros de Mendoza, explicó que buena parte de los inconvenientes que pueden aparecer durante una temporada de lluvias intensas están relacionados con la falta de mantenimiento preventivo.

Según el especialista, los mendocinos no están acostumbrados a períodos con tanta humedad y precipitaciones, por lo que suelen dejar de lado tareas que parecen menores, pero que adquieren importancia cuando aumenta el volumen de agua.

Uno de los principales puntos a revisar son los techos y sus sistemas de impermeabilización. Una cubierta puede tener daños que no generan problemas durante las lluvias habituales, pero que terminan provocando filtraciones cuando las precipitaciones son más abundantes o persistentes.

“Hay que prestar atención a las canaletas, que suelen acumular hojas y otros residuos, y a las cañerías de desagüe. Cuando estos conductos se obstruyen, el agua puede desbordarse y terminar ingresando a las viviendas”, aclaró.

Incluso, los desagües internos pueden generar complicaciones si están tapados. En esos casos, el agua puede regresar por los artefactos sanitarios y provocar anegamientos dentro de las casas.

Por eso, Dimaría insistió en la importancia de revisar las condiciones de las viviendas antes de que se produzcan los episodios de mayor intensidad.

Las casas de adobe, el punto de preocupación 

La mayor vulnerabilidad apareció en las construcciones de adobe, un tipo de edificación que todavía se conserva en distintos departamentos de la provincia, tanto en zonas rurales como en sectores urbanos.

Dimaría explicó que este material absorbe mucha humedad y que el problema se agrava cuando las paredes no tienen una adecuada protección hidrófuga, los revoques están deteriorados o existen grietas y fisuras.

A diferencia de las construcciones tradicionales de ladrillo, que suelen contar con barreras para impedir que la humedad del suelo ascienda por capilaridad, las viviendas antiguas de adobe no siempre tienen ese tipo de aislación.

Como consecuencia, pueden aparecer manchas de humedad, deterioro de los revoques y un debilitamiento progresivo de los muros si la exposición al agua se prolonga.

El ingeniero aclaró que esto no significa que todas las casas de adobe estén en riesgo de derrumbe ante una tormenta. Sin embargo, reconoció que aquellas que presentan daños visibles, falta de mantenimiento o sectores socavados requieren una atención especial.

Incluso, mencionó como ejemplo algunas viviendas de la Cuarta Sección de Ciudad, donde todavía se observan construcciones de adobe con frentes deteriorados.

Sobre el futuro de este tipo de edificaciones, Dimaría planteó una postura contundente: consideró que no deberían construirse nuevas viviendas de adobe y que sería conveniente avanzar con un plan para reemplazar progresivamente las existentes por construcciones de materiales más seguros.

Guaymallén: más de la mitad de las casas son de adobe

Uno de los datos que dimensiona el problema fue aportado por el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente. Según explicó, el departamento tiene alrededor de 100.000 padrones y más de la mitad cuenta con algún porcentaje de adobe en su construcción.

El jefe comunal advirtió que los períodos de lluvias intensas, seguidos por jornadas secas, pueden generar un deterioro importante en este tipo de estructuras.

El comportamiento del material frente a los cambios de humedad representó un factor de riesgo, especialmente en viviendas antiguas que no cuentan con mantenimiento adecuado.

Calvente recordó que Guaymallén ya atravesó una situación similar durante las tormentas excepcionales de 2016 y 2017, cuando se registraron daños importantes en construcciones de adobe e incluso hubo que lamentar víctimas fatales.

“Es otro frente que se puede abrir de conflicto en términos de infraestructura asociado al fenómeno del Súper Niño”, advirtió.

La situación de Ciudad 

La situación presentó diferencias importantes según el departamento. Desde la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza informaron que existen más de 200.000 lotes con construcciones y que alrededor de 400 tienen adobe en alguna parte de su estructura o en su totalidad.

Además, desde el municipio explicaron que la mayoría de las edificaciones realizadas después de 1985 fueron construidas bajo criterios de mayor seguridad estructural, a partir de la actualización de las normas de construcción sismorresistente.

En particular, señalaron que el código sismorresistente de 1987 y las posteriores actualizaciones, incluida la normativa que comenzó a aplicarse obligatoriamente en 2019, mejoraron las condiciones de seguridad de las nuevas construcciones.

Las construcciones de adobe en Las Heras

En Las Heras, se estima que entre el 10% y el 15% de las construcciones cuentan con estructuras o cerramientos perimetrales de adobe. La mayor concentración de estas edificaciones se encuentra en los distritos de Capital, Panquehua y El Algarrobal.

Desde la comuna señalaron que, cuando se constate un peligro inminente de derrumbe, se mantendrán los protocolos de seguridad vigentes. Esto contempla intimar formalmente a los propietarios para que realicen el desalojo inmediato y, cuando corresponda, la demolición de las estructuras que representen un riesgo para los vecinos.

En el caso de Godoy Cruz y Luján de Cuyo, las consultas realizadas por este medio a ambos municipios permitieron establecer que actualmente no cuentan con un relevamiento específico que permita determinar cuántas construcciones de adobe existen en sus respectivos departamentos.

La calidad de las viviendas en Mendoza

Los datos correspondientes a 2025 muestran que el 64,5% de las viviendas de Mendoza tiene materiales de calidad suficiente, mientras que un 27,4% presenta condiciones parcialmente insuficientes y el 8,1% restante tiene una calidad insuficiente. El relevamiento permite observar diferencias importantes entre las zonas urbanas y rurales de la provincia.

La brecha más marcada aparece al comparar ambos sectores. En las áreas urbanas, el 70,2% de las viviendas cuenta con materiales suficientes y apenas el 4,8% se encuentra en la categoría insuficiente. En cambio, en las zonas rurales, ese último indicador trepa al 21,6%, mientras que solo el 41,2% alcanza condiciones adecuadas. Además, un 37,2% presenta deficiencias parciales.

Al analizar la distribución territorial, el Gran Mendoza registra un 67,5% de viviendas con materiales suficientes, un 27,8% parcialmente insuficientes y un 4,7% insuficientes. En el resto de las regiones también aparecen diferencias: el Este alcanza un 49,1% de materiales suficientes, el Noreste apenas un 35,8%, el Valle de Uco un 54,3% y la zona Sur presenta el porcentaje más alto, con un 74,8%.

El Noreste se destaca por tener la situación más comprometida: más de la mitad de las viviendas (54,2%) está en la categoría parcialmente insuficiente y un 10% directamente en la insuficiente. En el Valle de Uco, por su parte, el 14,5% de las construcciones presenta materiales insuficientes, mientras que en el Sur ese indicador llega al 17,1%.

El indicador utilizado para evaluar la calidad de los materiales de las viviendas considera tres aspectos: el material predominante de los pisos interiores, la cubierta externa de los techos y la presencia de revestimiento o cielorraso en la parte interior de los techos.